'Porque
es que el sonido de tus aguas fluyendo no pueden ser escuchadas aun a una
distancia corta de tu orilla?' Preguntaron los otros ríos al rio Éufrates.
'No es
necesario que mis aguas se escuchen,' contesto el Éufrates, 'mis obras y mis
fructíferas orillas hablan por mí.'
Los ríos
entonces preguntaron al rio Tigris: 'Porque es que el tumulto y salpicar de tus
aguas se puede oír a tan grande distancia'
'Porque,'
contesto el ruidoso Tigris, 'es necesario que mi corriente se apresure y tenga
ese rugido tumultuoso y clamores para que la gente escuche que importante soy.'
De igual
forma los árboles del bosque preguntaron a los árboles frutales, 'Porque es que
el roce de sus hojas al viento no se puede escuchar en la distancia'
'Porque,'
Contestaron los árboles frutales, 'nuestro fruto da testimonio de nosotros. No
es necesario que llamemos la atención por el sonido de nuestras hojas. Ahora
haremos una pregunta a ustedes. Porque sus hojas suenan constantemente'
'Eso,'
contestaron los árboles del bosque, 'es porque debemos llamar la atención de
otros de nuestra presencia.'
Elabora
el Talmud sobre el tema:
Un hombre
debe ser juzgado por sus acciones, no por sus palabras.
A un
árbol se le conoce por el fruto, así como a un hombre por sus obras.

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