Amabilidad y generosidad aseguran un futuro feliz.
Pandúse convirtió de nuevo en un hombre rico, incluso más rico de lo que nunca antes había sido. Sin embargo, ahora estaba más interesado en dar dinero que en ganarlo, y dejó que sus hijos se encargasen de los negocios. Hizo lo mejor que pudo para enseñarles que la prosperidad conseguida de modo fraudulento no es duradera, y que si son generosos y amables se asegurarán un futuro feliz. Su muerte llegó de un modo pacífico a una edad avanzada. Cuando se dio cuenta que su muerte estaba cerca, llamó a sus hijos, hijas y nietos junto a su lecho y les dijo:
—Queridos niños, si en el futuro algo malo pasa en vuestras vidas, no culpéis a otros, incluso si parece que son la causa de vuestra desgracia. Mirad dentro de vosotros mismos. Mirad donde habéis sido orgullosos, codiciosos, avariciosos, o rudos. Cambiad las faltas dentro de vosotros mismos, pues es algo que siempre tenéis el poder de hacer. Si el cambio parece que está más allá de vuestras posibilidades, buscad la ayuda de vuestro maestro, y rezad a los Budas y Bodisattvaspara que os ayuden. Una vez cambiadas vuestras faltas, la buena fortuna y felicidad regresarán de un modo natural. Y cuando lleguen no las guardéis para vosotros solos, compartidlas. Entonces nunca se agotarán. Recordadme por el siguiente verso que el Venerable Naradame enseñó cuando lo conocí por primera vez:
Aquel que causa daño a otros se daña a sí mismo;
Aquel que ayuda a otros se ayuda a sí mismo aún más.
Para encontrar el Camino puro, el Sendero de Luz,
Abandona la falsedad de que tienes un ego—.

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