La Paz es el puente que habrás de cruzar para dejar atrás este mundo. Pero se empieza a tener paz en él cuando se le percibe de otra manera, y esta nueva percepción nos conduce hasta las puertas del cielo y lo que yace tras ellas.
La
Paz es la respuesta a las metas conflictivas, a las jornadas insensatas, a las
búsquedas vanas y frenéticas y a los empeños sin sentido. Ahora el camino es
fácil, y nos conduce por una ligera pendiente hasta el puente donde la libertad
yace dentro de la Paz de Dios.
No volvamos a perder el rumbo hoy. Nos dirigimos al cielo y el
camino es recto.

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