sábado, 12 de abril de 2025

El plan de tú alma - POR QUÉ PLANEAMOS DESAFÍOS (3)

También planeamos actitudes para equilibrar el karma. El karma a veces se conceptualiza como una deuda cósmica, pero también puede ser descrito como una energía desequilibrada con otro individuo. Generalmente tenemos karma con miembros de nuestro grupo de almas: otros en la misma fase evolutiva con quienes hemos compartido muchas vidas. En esas vidas pasadas, hemos interpretado los papeles de marido, esposa, hija, hijo, hermano, hermana, madre, padre, amigo íntimo, y enemigo mortal con las mismas almas. Recuerdo el relato real de un padre que estaba leyendo un cuento antes de dormir a su hija pequeña. Cuando terminó, ella sonrió y dijo, "Papá, ¿te acuerdas de cuando eras mi hijo, y yo era tu mamá, y te leía cuentos antes de dormir?".

Un alma del grupo podría, por ejemplo, haber tenido una encarnación en la que hubiera pasado muchos años cuidando de alguien físicamente enfermo. Si el alma que interpretó el papel de cuidador planea después una vida en la que tenga el desafío de la enfermedad, el alma que recibió los cuidados podría buscar equilibrar aquel intercambio energético ofreciéndose a cuidarlo. En cuerpo, sin embargo, ninguna de las almas recordará el plan. La que eligió ser el cuidador podría sentirse abrumada por la necesidad de hacerse cargo de otra persona, quizá incluso podría verlo como un castigo por sus malos actos en una vida pasada. En realidad, sin embargo, no es un castigo; sólo es un deseo de equilibrar el karma. Del mismo modo que hemos ideado nosotros los papeles que interpretamos, tampoco somos víctimas. No hay nadie a quien culpar; de hecho, no hay culpa. El universo no nos castiga haciendo que nos ocurran cosas "malas". Como la gravedad, el karma es una ley neutral e impersonal. Si tropezamos y caemos, no culpamos a la gravedad ni nos sentimos víctimas o castigados por ella. Cuando nos damos cuenta de que el karma opera del mismo modo, los sentimientos de culpa, victimización y castigo respecto a los desafíos vitales se disipan, y entonces comprendemos lo que habíamos esperado aprender, y valoramos de un nuevo modo los desafíos que expanden nuestras almas.

Comprender el karma nos ayuda a ir más allá de nuestros prejuicios, concretamente en lo que se refiere a aquellos que han experimentado grandes traumas o percances como la adicción a las drogas, o la indigencia. Generalmente, estos individuos están viviendo sus encarnaciones y equilibrando las energías de sus vidas pasadas tal y como lo habían planeado. Sus vidas, que muchas veces son etiquetadas como "fracasos" desde el punto de vista de la personalidad, a menudo son éxitos rotundos desde la perspectiva del alma.  La mayor parte de las almas planean estas dificultades para que sean de utilidad a otros. Este deseo es un aspecto fundamental de nuestra verdadera naturaleza como almas eternas.


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