viernes, 24 de octubre de 2025
Meditaciones - Marco Aurelio
miércoles, 22 de octubre de 2025
Meditaciones - Marco Aurelio
Los átomos se mueven en todos los sentidos: hacia arriba, hacia abajo, en círculo; pero la virtud no se mueve en ninguna de estas direcciones. Tiene ocultas sus vías, las sigue, y llega sin tropiezo a su término.
domingo, 19 de octubre de 2025
LA ABEJA Y SU PANAL - Jacobo Grinberg
Una superficie plateada, móvil y llena de estrellas. Un vapor húmedo y caliente surgiendo de la frescura… un día de sol y un lago. Un volumen rojocon centro excitado, pistilos erectos, sensuales, expectantes de polen… una flor. Un sonido cambiante, armónico y puro; un canto de vida, viril y delicado, intenso e ingenuo… un ruiseñor.
Un panal… oscuro, frío, matemático, ordenado.
La abeja X38 en su interior, lamiendo las celdas, cuidando de su limpieza, obsesiva, metódica en sus movimientos, determinada y estructurada… encarcelada.
Un sol, un lago, una flor y un ruiseñor… afuera. El orden, la rigidez, la estructura y el acuerdo… adentro.
Cierto día algo pasó en el panal, un pan de cera se desprendió de su amarre y al caer agrietó una de las paredes.
La abeja X38, angustiada y llena de pánico, corrió al lugar de la catástrofe. Estaba entrando luz por la grieta, un hilillo deslumbrante y cálido, y además aire fresco con vapor de montaña. La abeja X38 no lo podía soportar:
—¡Nada existe fuera del panal! —Esas eran las enseñanzas— ¡nadie es, fuera de la geometría y la estructura perfecta de las celdas! —Tal era la orden.
La X38 arregló la grieta, colocó la cera en el lugar que le correspondía y se fue a descansar.
No quería recordar… un hilillo de oro, cálido, y un olor de frescura de montaña… pero la visión volvía y volvía y un pensamiento muy débil y tímido empezó a ser escuchado:
«Hay cosas que no conoces, no todo es la estructura… existe algo afuera».
A la mañana siguiente, la abeja X38 se acercó al lugar del accidente; tocaba con sus antenas el arreglo hecho la víspera, tratando de encontrar algún punto que no hubiera quedado hermético, no halló errores. Un pensamiento vino:
«Muy bien, te felicitarán por el arreglo, puedes sentirte orgullosa».
La abeja se sentía desconcertada: antes, el pensamiento le hubiera dado una máxima seguridad, pero ahora no podía sentirse completamente feliz; dijo para sí:
—Esta sensación es absurda, una abeja no debe pensar, sólo debe hacer bien su trabajo.
Ya más tranquila, se fue a limpiar, ordenar y construir celdas, las abejas a su lado hacían lo mismo, luego todo estaba bien, fijo y seguro.
Tres días después, un sonido traspasó las paredes herméticas del panal, era un canto armonioso y dulce; las obreras se miraron… era necesario engrosar las paredes para que ningún sonido les hiciera interrumpir su trabajo. Laabeja X38 sintió un intenso deseo de seguir escuchando pero, puesto que todas sus compañeras opinaban que era importante engrosar las paredes, fue aayudarlas. Extraño sentimiento; la X38 no engrosaba las paredes como sus compañeras, se veía a sí misma haciéndolo:
«Una abeja no puede pensar en sí misma y menos aún verse a sí misma».
Algo extraño estaba pasando; había luz y calor y olor y canto.
La mañana siguiente se inició la búsqueda; la abeja X38 había desaparecido. No hubiera habido problema alguno si la desaparición hubiera sido resultado de un accidente. Si la X38 hubiese sido muerta o raptada, nadie se preocuparía; pero la desaparición no había sido accidental.
¡La X38 había sido sorprendida saliendo por sus propias alas del panal! Jamás se había visto tal afrenta y tal traición. Era necesario encontrarla
para que se convenciera de que el panal era lo único que existía, que todo lo demás era una fantasía y un peligro.
La abeja X38 estaba admirando el lago; jamás habíase sentido tan feliz, sintió la frescura del agua, olió la delicia de la flor y cantó con el ruiseñor. No hubo tiempo para más…
viernes, 17 de octubre de 2025
EL PEZ Y EL AVE - Jacobo Grinberg
Entendía el mecanismo del vuelo… y deseaba volar.
Una golondrina estaba asombrada por el nado de los peces. Le gustaba volar por encima del estanque para ver cómo el pez dorado, al mover su cola, se trasladaba en el agua, transparente y fresca.
Le encantaba analizar la forma en que el pez se quedaba flotando: inmóvil y sin esfuerzo, y cómo en un santiamén cambiaba su posición.
Entendía el mecanismo del nado… y deseaba nadar.
Un día de sol, la golondrina le habló al pez:
—Si tú me enseñas a nadar, yo te enseñaré a volar.
Y el pez le contestó con una sonrisa:
—Trato hecho.
A partir de ese momento se hicieron amigos.
El pez le explicó a la golondrina todos los secretos de la natación y la enseñó a doblar sus alas y moverse de tal forma que le permitiera penetrar en el agua y trasladarse en ella.
La golondrina, a su vez, enseñó al pez cómo adquirir suficiente impulsoen un movimiento ascendente desde la profundidad del estanque. Le explicó que este impulso le haría salir del agua y que, una vez en el espacio, tendría que mover la cola y así podría volar.
El aprendizaje fue lento y riesgoso, pero llegó el momento en que todos los movimientos fueron aprendidos y se decidió hacer la prueba final.
La golondrina, ansiosa, le dijo al pez:
—Estás preparado para volar, ahora debes intentarlo.
Y el pez, preocupado, replicó:
—Tú también lo estás, si así lo deseas puedes nadar.
Los dos se prepararon, respiraron hondo y después de un momento de vacilación, se atrevieron…
Alguien, a la orilla del estanque, tuvo una visión fantástica: vio volar a un pez dorado y nadar a una golondrina.
Cuando se volvieron a encontrar, los dos notaron que cada uno tenía un brillo especial en los ojos, era un reflejo profundo y sereno. El pez miró a su compañera y le dijo:
—Cuando volaba hice un descubrimiento: sentí que te podía conocer como nunca antes me imaginé. Viví mi vuelo siendo tú y siendo yo.
La golondrina, sonrojada, le contestó:
—Yo sentí lo mismo.
El pez, «frunciendo el entrecejo», miró una hoja que flotaba en el estanque; parecía querer decir algo muy difícil o penoso. La golondrina le demandó…
—¡Dilo de una vez!
—… También descubrí otra cosa… supe que mi nado no era diferente de tu vuelo, sentí que antes había nadado como un autómata y que me había olvidado que nadar es también bello, además…
El pez no se atrevía a terminar, miraba en una dirección y después en la otra evitando enfrentarse con la vista de la golondrina, ésta esperaba pensativa; por fin el pez prosiguió:
—… Además, entendí la razón del olvido, sólo veía tu vuelo y quería ser como tú, pensaba que lo mío no podía ser tan hermoso como lo tuyo… ahora sé que ambas cosas lo son.
La golondrina sonreía, se acercó al pez y abrazándolo le confió:
—Los dos hemos aprendido lo mismo, nada a partir de este momento será igual… mi vuelo será lo más maravilloso y tu nado también, tú estarás en mí y yo en ti, pero los dos seremos lo que somos y nada será mejor ni nos podrá enseñar más.
Cuentan que a partir de ese día algo extraño sucedía cerca del estanque… un pez dorado estaba aprendiendo a nadar y una golondrina a volar.
miércoles, 15 de octubre de 2025
23 métodos sencillos para alinear el cerebro y liberar la mente
Los neurocientíficos han comprobado que nuestro cerebro puede cambiar. Y para que esta transformación sea positiva se puede ejercitar la mente para liberarla y cambiar nuestra realidad.
La psicóloga y arte-terapeuta Victoria Nazarevich explica cómo el acto
de pintar o dibujar permite conectar con nuestro interior y olvidarnos de las
cargas mentales que nos imponemos, sin exigencias ni auto-juicios: “debo
calmarme”; “tengo que cambiar forma de ser o pensar”; “así no puedo seguir”,
etc.
Cada día realizamos actividades que terminan
afectando de algún modo nuestro estado de ánimo, algunas actividades provocan estrés y cansancio lo que nos cambia el ánimo y altera nuestro sistema para
relacionarnos con los demás.
Cuando los pensamientos nos ahogan y se distorsiona nuestra realidad,
podemos bloquearnos y traer con ello consecuencias que no esperábamos. Aprende
estos simples métodos para liberar tus miedos, preocupaciones,
frustraciones y necesidades de control.
Con estos consejos aprenderás a calmar tu mente y relajarte de forma rápida y sencilla. Solo necesitarás un lápiz y una
hoja de papel para dibujar y dejar que la energía fluya. De este modo
conseguirás liberar tu mente de toda esa energía negativa que te invade y
dejarás de preocuparte tanto.
1. Si estás
cansado, dibuja flores.
2. Si tienes miedo, teje macramé o elabora aplicaciones de telas.
3. Si estás aburrido, llena una hoja de papel con colores diferentes.
4. Si te duele algo, esculpe.
5. Si quieres entender tus sentimientos, dibuja un autorretrato.
6. Si estás triste, dibuja un
arcoíris.
7. Si estás indignado, rompe el papel en pedazos pequeños.
8. Si sientes angustia, haz una muñeca de trapo.
9. Si estás preocupado, practica origami.
10. Si estás tenso, dibuja patrones diferentes.
11. Si estás decepcionado, haz una réplica de una pintura.
12. Si necesitas recordar algo, dibuja laberintos.
13. Si necesitas
entender algo, dibuja mándalas.
14. Si estás desesperado, dibuja caminos.
15. Si estás enojado, dibuja líneas.
16. Si necesitas restablecer las energías, dibuja paisajes.
17. Si necesitas sistematizar tus pensamientos, dibuja celdas o cuadrados.
18. Si es
importante recordar tu estado, dibuja manchas
de colores.
19. Si quieres entender tus deseos, haz un collage.
20. Si quieres concentrarte en tus pensamientos, dibuja usando puntos.
21. Para encontrar la solución óptima a una
situación, dibuja o pinta
olas.
22. Si sientes que estás estancado y necesitas seguir adelante, dibuja
espirales.
23. Si te sientas solo/a, dibuja curvas y ondas.
Fuentes: Muhimu, Universia, Mundo
Variado, Health
Energy Coaching
domingo, 12 de octubre de 2025
Bendigo al espíritu elemental de esta casa
El Elemental o Espíritu de tu Casa, de eso que llamamos Hogar, es una Entidad viviente, respirante, con una conciencia y una evolución propia, controlada y afectada por las vidas que moran dentro de su aura.
En el instante en que una persona concibe la idea de
tener, de crear un hogar, y mentaliza la idea dándole forma en su imaginación,
diseñando el proyecto, visualizándolo, por más simple o suntuoso que sea –una
choza o un palacio-, en ese momento, el Poder Divino que provee esa idea
asignándole todo lo que va a necesitar, le procura un Espíritu Elemental para
que se constituya en Presencia Protectora y Guardiana de esa manifestación.
Es lo que los romanos reconocían como sus dioses
Lares, a los cuales rendían culto dentro del hogar para tenerlos contentos y
que les fueran favorables. Tu casa ríe cuando tú ríes, llora cuando tú lloras.
Es feliz o triste según tus circunstancias, responde a tu amor, a tu cuido, a
tu interés por ella; decae y se desanima cuando se le abandona, se la descuida
o se la desprecia. ¿No has notado la pesadez y tristeza que muestran las casas
abandonadas? ¿Cómo, si no se las ocupa y se les da calor humano, se deterioran
rápidamente? ¿No has sentido la vibración de las casas donde entras? Si no lo
has notado comienza a darte cuenta.
Aquella donde ha ocurrido una tragedia emana un
ambiente lúgubre. Allí donde hay un moribundo se siente el vaho de la muerte.
En cambio, hay casas que exhalan alegría, simpatía, de las cuales es difícil
retirarse, despedirse. Con solo entrar a una casa las personas sensibles notan
si existe allí un ambiente “pesado” o “liviano”, según lo expresa
intuitivamente el lenguaje popular. Es muy conveniente que ames tu casa.
Debes bendecirla y halagarla enumerando sus ventajas y
comodidades y dando gracias a Dios que te la proporciona, bien sea propia o
arrendada, es “tu” casa, porque eres quien la está disfrutando.
Una práctica aconsejable es decir a menudo:
“Bendigo todos los granos de arena, cal y cemento;
todos los átomos de madera, todos los hilos de seda y nylon, copos de algodón y
moléculas metálicas que te componen, mi casa (o apartamento) querida; te
agradezco el techo que me protege y la comodidad que me proporcionas, Te lleno
de Luz, de Amor y de Armonía; te rodeo y envuelvo en la Llama Rosa para que
todo el que se acerque a ti sienta el Amor Divino latir en su corazón y pierda
todo deseo de dañar la propiedad ajena”.
Di con frecuencia:
“Bendigo al Espíritu Elemental que nos acompaña en
esta casa.”
Todo ello contribuirá a proporcionarte un hogar bello,
alegre, próspero y feliz.
Coetesia de Patricia Reyes
Fragmento del Artículo: “El Espíritu de tu Casa”. Cuaderno No. 23, de
Selecciones Metafísicas de Carola de Goya.
viernes, 10 de octubre de 2025
¿Cuál es la realidad?
Durante décadas, los poderes de la mente han sido cuestiones asociadas al mundo “esotérico”, cosas de locos.
La mayor parte de la gente desconoce que la mecánica
cuántica, es decir, el modelo teórico y práctico dominante hoy día en el ámbito
de la ciencia, ha demostrado la interrelación entre el pensamiento y la
realidad. Que cuando creemos que podemos, en realidad, podemos. Sorprendentes
experimentos en los laboratorios más adelantados del mundo corroboran esta
creencia.
El estudio sobre el cerebro ha avanzado mucho en las
últimas décadas mediante las “tomografías”.
Conectando electrodos a este órgano, se determina
donde se produce cada una de las actividades de la mente. La fórmula es bien
sencilla: se mide la actividad eléctrica mientras se produce una actividad
mental, ya sea racional, como emocional, espiritual o sentimental y así se sabe
a qué área corresponde esa facultad.
Estos experimentos en neurología han comprobado algo
aparentemente descabellado: cuando vemos un determinado objeto aparece
actividad en ciertas partes de nuestro cerebro… pero cuando se exhorta al
sujeto a que cierre los ojos y lo imagine, la actividad cerebral es ¡idéntica!
Entonces, si el cerebro refleja la misma actividad
cuando “ve” que cuando “siente”, llega la gran pregunta: ¿cuál es la Realidad?
“La solución es que el cerebro no hace diferencias
entre lo que ve y lo que imagina porque las mismas redes neuronales están
implicadas; para el cerebro, es tan real lo que ve como lo que siente”, afirma
el bioquímico y doctor en medicina quiropráctica, Joe Dispenza en el libro “¿y
tú qué sabes?”. En otras palabras, que fabricamos nuestra realidad desde la
forma en que procesamos nuestras experiencias, es decir, mediante nuestras
emociones.
En un pequeño órgano llamado hipotálamo se
fabrican las respuestas emocionales. Allí, en nuestro cerebro, se encuentra la
mayor farmacia que existe, donde se crean unas partículas llamadas “péptidos”,
pequeñas secuencias de aminoácidos que, combinadas, crean las neurohormonas o
neuropéptidos. Ellas son las responsables de las emociones que sentimos
diariamente. Según John Hagelin, profesor de física y director del Instituto
para la ciencia, la tecnología y la política pública de la Universidad Maharishi,
dedicado al desarrollo de teorías del campo unificado cuántico: “hay química
para la rabia, para la felicidad, para el sufrimiento, la envidia…”
En el momento en que sentimos una determinada emoción,
el hipotálamo descarga esos péptidos, liberándolos a través de la glándula
pituitaria hasta la sangre, que conectará con las células que tienen esos
receptores en el exterior. El cerebro actúa como una tormenta que descarga los
pensamientos a través de la fisura sináptica. Nadie ha visto nunca un
pensamiento, ni siquiera en los más avanzados laboratorios, pero lo que sí se
ve es la tormenta eléctrica que provoca cada mentalismo, conectando las neuronas
a través de las “fisuras sinápticas”.
Cada célula tiene miles de receptores rodeando su
superficie, como abriéndose a esas experiencias emocionales. La Dra. Candance
Pert, poseedora de patentes sobre péptido modificado, y profesora en la
Universidad de Medicina de Georgetown, lo explica así: “Cada célula es un
pequeño hogar de conciencia. Una entrada de un neuropéptido en una célula
equivale a una descarga de bioquímicos que pueden llegar a modificar el núcleo
de la célula”.
Nuestro cerebro crea estos neuropéptidos y nuestras
células son las que se acostumbran a “recibir” cada una de las emociones: ira,
angustia, alegría, envidia, generosidad, pesimismo, optimismo… Al acostumbrarse
a ellas, se crean hábitos de pensamiento. A través de los millones de
terminaciones sinápticas, nuestro cerebro está continuamente recreándose; un
pensamiento o emoción crea una nueva conexión, que se refuerza cuando pensamos
o sentimos “algo” en repetidas ocasiones.
Así es como una persona asocia una determinada
situación con una emoción: una mala experiencia en un ascensor, como quedarse
encerrado, puede hacer que el objeto “ascensor” se asocie al temor a quedarse
encerrado. Si no se interrumpe esa asociación, nuestro cerebro podría
relacionar ese pensamiento- objeto con esa emoción y reforzar esa conexión,
conocida en el ámbito de la psicología como “fobia” o “miedo”.
Todos los hábitos y adicciones operan con la misma
mecánica. Un miedo (a no dormir, a hablar en público, a enamorarse) puede hacer
que recurramos a una pastilla, una droga o un tipo de pensamiento nocivo.
El objetivo inconsciente es “engañar” a nuestras
células con otra emoción diferente, generalmente, algo que nos excite,
“distrayéndonos” del miedo. De esta manera, cada vez que volvamos a esa
situación, el miedo nos conectará, inevitablemente, con la “solución”, es
decir, con la adicción. Detrás de cada adicción (drogas, personas, bebida,
juego, sexo, televisión) hay pues un miedo insertado en la memoria celular.
La buena noticia es que, en cuanto rompemos ese
círculo vicioso, en cuanto quebramos esa conexión, el cerebro crea otro puente
entre neuronas que es el “pasaje a la liberación”. Porque, como ha demostrado
el Instituto Tecnológico de Massachusetts en sus investigaciones con lamas
budistas en estado de meditación, nuestro cerebro está permanentemente
rehaciéndose, incluso, en la ancianidad. Por ello, se puede desaprender y
re-aprender nuevas formas de vivir las emociones.
Mente creadora.
Los experimentos en el campo de las partículas
elementales han llevado a los científicos a reconocer que la mente es capaz de
crear.
En palabras de Amit Goswani, profesor de física en la
universidad de Oregón, el comportamiento de las micro partículas cambia
dependiendo de lo que hace el observador: “cuando el observador mira, se
comporta como una onda, cuando no lo hace, como una partícula”. Ello quiere
decir que las expectativas del observador influyen en la Realidad de los
laboratorios… y cada uno de nosotros está compuesto de millones de átomos.
Traducido al ámbito de la vida diaria, esto nos llevaría
a que nuestra Realidad es, hasta cierto punto, producto de nuestras propias
expectativas. Si una partícula (la mínima parte de materia que nos compone)
puede comportarse como materia o como onda… Nosotros podemos hacer lo mismo.
La realidad molecular.
Los sorprendentes experimentos del científico japonés
Masaru Emoto con las moléculas de agua han abierto una increíble puerta a la
posibilidad de que nuestra mente sea capaz de crear la Realidad.
“Armado” de un potente microscopio electrónico con una
diminuta cámara, Emoto fotografió las moléculas procedentes de aguas
contaminadas y de manantial. Las metió en una cámara frigorífica para que se
helaran y así, consiguió fotografiarlas. Lo que encontró fue que las aguas
puras creaban cristales de una belleza inconmensurable, mientras que las
sucias, sólo provocaban caos. Más tarde, procedió a colocar palabras como
“Amor” o “Te odio”, encontrando un efecto similar: el amor provocaba formas
moleculares bellas mientras que el odio, generaba caos.
Por último, probó a colocar música relajante, música
folk y música thrash metal, con el resultado del caos que se pudieron ver en
las fotografías.
La explicación biológica a este fenómeno es que los
átomos que componen las moléculas (en este caso, los dos pequeños de Hidrógeno
y uno grande de Oxígeno) se pueden ordenar de diferentes maneras: armoniosa o
caóticamente. Si tenemos en cuenta que el 80% de nuestro cuerpo es agua,
entenderemos cómo nuestras emociones, nuestras palabras y hasta la música que
escuchamos, influyen en que nuestra realidad sea más o menos armoniosa. Nuestra
estructura interna está reaccionando a todos los estímulos exteriores, reorganizando
los átomos de las moléculas.
El valioso vacío atómico.
Aunque ya los filósofos griegos especularon con su
existencia, el átomo es una realidad científica desde principios de siglo XX.
La física atómica dio paso a la teoría de la relatividad y de ahí, a la física
cuántica.
En las escuelas de todo el mundo se enseña hoy día que
el átomo está compuesto de partículas de signo positivo (protones) y neutras
(neutrones) en su núcleo y de signo negativo (electrones) girando a su
alrededor. Su organización recuerda extraordinariamente a la del Universo, unos
electrones (planetas) girando alrededor de un sol o núcleo (protones y
neutrones).
Lo que la mayoría desconocíamos es que la materia de
la que se componen los átomos es prácticamente inexistente. En palabras de
William Tyler, profesor emérito de ingeniería y ciencia de la materia en la
universidad de Stanford, “la materia no es estática y predecible. Dentro de los
átomos y moléculas, las partículas ocupan un lugar insignificante: el resto es
vacío”.
En otras palabras, que el átomo no es una realidad
terminada sino mucho más maleable de lo que pensábamos. El físico Amit Goswani
es rotundo: “Heinsenberg, el codescubridor de la mecánica cuántica, fue muy
claro al respecto; los átomos no son cosas, son TENDENCIAS. Así que, en lugar
de pensar en átomos como cosas, tienes que pensar en posibilidades,
posibilidades de la consciencia.
La física cuántica solo calcula posibilidades, así que
la pregunta viene rápidamente a nuestras mentes, ¿quién elige de entre esas
posibilidades para que se produzca mi experiencia actual? La respuesta de la
física cuántica es rotunda: La conciencia está envuelta, el observador no puede
ser ignorado”.
¿Qué realidad prefieres?
El ya famoso experimento con la molécula de fullerano
del doctor Anton Zeillinger, en la Universidad de Viena, testificó que los
átomos de la molécula de fullerano (estructura atómica que tiene 60 átomos de
carbón) eran capaces de pasar por dos agujeros simultáneamente. Este
experimento “de ciencia ficción” se realiza hoy día con normalidad en
laboratorios de todo el mundo con partículas que han llegado a ser
fotografiadas. La realidad de la bilocación, es decir, que “algo” pueda estar
en dos lugares al mismo tiempo, es algo ya de dominio público, al menos en el
ámbito de la ciencia más innovadora. Jeffrey Satinover, ex presidente de la
fundación Jung de la universidad de Harvard y autor de libros como “El cerebro
cuántico” y “El ser vacío”, lo explica así: “ahora mismo, puedes ver en
numerosos laboratorios de Estados Unidos, objetos suficientemente grandes para
el ojo humano, que están en dos lugares al mismo tiempo, e incluso se les puede
sacar fotografías. Yo creo que mucha gente pensará que los científicos nos
hemos vuelto locos, pero la realidad es así, y es algo que todavía no podemos
explicar”.
Quizás porque algunos piensen que la gente “de a pie”
no va a comprender estos experimentos, los científicos todavía no han
conseguido alertar a la población de las magníficas implicaciones que eso
conlleva para nuestras vidas, aunque las teorías anejas sí forman parte ya del
dominio de la ciencia divulgativa.
Seguramente la teoría de los universos paralelos,
origen de la de la “superposición cuántica”, es la que ha conseguido llegar
mejor al gran público. Lo que viene a decir es que la Realidad es un número “n”
de ondas que conviven en el espacio-tiempo como posibilidades, hasta que UNA se
convierte en Real: eso será lo que vivimos. Somos nosotros quienes nos
ocupamos, con nuestras elecciones y, sobre todo, con nuestros pensamientos (“yo
sí puedo”, “yo no puedo”) de encerrarnos en una realidad limitada y negativa o
en la consecución de aquellas cosas que soñamos. En otras palabras, la física
moderna nos dice que podemos alcanzar todo aquello que ansiamos (dentro de ese
abanico de posibilidades- ondas, claro).
En realidad, los descubrimientos de la física cuántica
vienen siendo experimentados por seres humanos desde hace milenios,
concretamente, en el ámbito de la espiritualidad. Según el investigador de los
manuscritos del Mar Muerto, Greg Braden, los antiguos esenios (la comunidad
espiritual a la que, dicen, perteneció Jesucristo) tenían una manera de orar
muy diferente a la actual.
En su libro “El efecto Isaías: descodificando la
perdida ciencia de a la oración y la plegaria”, Braden asegura que su manera de
rezar era muy diferente a la que los cristianos adoptarían. En lugar de pedir a
Dios “algo”, los esenios visualizaban que aquello que pedían ya se había
cumplido, una técnica calcada de la que hoy se utiliza en el deporte de alta
competición, sin ir más lejos.
Seguramente, muchos han visto en los campeonatos de
atletismo cómo los saltadores de altura o pértiga realizan ejercicios de
simulación del salto: interiormente se visualizan a sí mismos, ni más ni menos
que realizando la proeza. Esta técnica procede del ámbito de la psicología
deportiva, que ha desarrollado técnicas a su vez recogidas del acervo de las
filosofías orientales. La moderna Programación Neurolingüística, usada en el
ámbito de la publicidad, las relaciones públicas y de la empresa en general, coincide
en recurrir al tiempo presente y a la afirmación como vehículo para la
consecución de los logros. La palabra sería un paso más adelante en la creación
de la Realidad, por lo que tenemos que tener cuidado con aquello que decimos
pues, de alguna manera, estamos atrayendo esa realidad.
Fuente: David Kether – Física cuántica. Vía/unaredhumana
Sabiens2.blogspot.com
miércoles, 8 de octubre de 2025
Conversando con nuestro Ser Superior - El Príncipe y su leal sirviente (5)
Pero el príncipe, que había recordado quien era y su
promesa de volver, inició el retorno, sin escuchar los
argumentos de su amigo. Al verlo tan decidido, el leal
sirviente, presuroso abandonó todo y lo acompañó.
Poco a poco se dieron cuenta que disponían de muchas
señales que mostraban el camino a casa. Apenas
empezaron a andar, cuando comenzaron a cruzarse con
otros viajeros, quienes cariñosamente los alimentaban y les
indicaban hacia dónde seguir.
La lealtad del sirviente pudo más que su orgullo y su
absurdo temor al castigo. Caminó a la par de su amo, quien a
medida que avanzaba, volvió a cantar como un ángel y a
recuperar su alegría y prestancia.
De pronto ante sus maravillados ojos, a lo lejos, en lo alto de
una montaña, se perfiló la silueta del grandioso
castillo…ambos sonrieron y se abrazaron emocionados…
¡por fin habían vuelto a CASA!
domingo, 5 de octubre de 2025
Conversando con nuestro Ser Superior - El Príncipe y su leal sirviente (4)
Habiendo ya pasado mucho tiempo desde su partida del
castillo, un día en que estaban bañándose en un río, el
príncipe perdió el equilibrio y fue arrastrado por las
tormentosas aguas, el fiel sirviente corrió por la orilla y saltó
al agua para salvar a su amado.
Con mucho esfuerzo lograron salir, tosiendo y tiritando de
miedo se abrazaron agradecidos de estar vivos.
Al incorporarse, del pecho del príncipe asomó
resplandeciente, la olvidada medalla que el Rey le había
regalado antes de partir. El príncipe lloró de nostalgia,
recordó el amor de su Padre y la tibieza de su Hogar. Añoró
las hermosas veladas en que cantaba con su voz de ángel, la
suavidad de las finas ropas con que se cubría y, sobre todo,
recordó su promesa de regresar.
El sirviente intentó convencerlo de que no volvieran, le dijo
que allí estaban bien, que él seguiría trabajando y cuidando
que no les faltara nada. Incluso le prometió que escucharía
sus cantos.
viernes, 3 de octubre de 2025
Conversando con nuestro Ser Superior - El Príncipe y su leal sirviente (3)
Luego de mucho deambular, llegaron a un hermoso valle con
un pequeño poblado, el sirviente consiguió techo y alimento
para ambos, a cambio de trabajo. Al poco tiempo, su
esfuerzo y tesón fue premiado y pudo arrendar un pedazo de
tierra y construir una pequeña vivienda.
El príncipe, enfermo de nostalgia por su Padre, de tanto en
tanto le cantaba hermosas canciones con su voz de ángel,
con la esperanza que el sirviente se decidiera a regresar,
pero su amigo estaba siempre tan ocupado que parecía no
escucharlo.
El fiel sirviente, temeroso del castigo que el Rey pudiera
darle por haber olvidado el camino de retorno y, muy
orgulloso por sus logros, poco a poco comenzó a
transformarse en un pequeño tirano y desechó toda
posibilidad de regresar. Cada vez que el príncipe le pedía
que intentaran volver a casa, él decía que eso era imposible
y trataba de convencerlo que no serían bien recibidos por el
Rey.
miércoles, 1 de octubre de 2025
Conversando con nuestro Ser Superior - El Príncipe y su leal sirviente (2)
A medida que se alejaban del reino, poco a poco la comida
comenzó a escasear, ya no había frutos que recoger, pero el
sirviente sabía buscar raíces comestibles y cazar pequeños
animales que les servían de alimento.
Una noche, cuando dormían plácidamente en torno a la
hoguera que juntos habían encendido, un grupo de forajidos
los asaltó quitándoles las pocas posesiones que tenían.
Malheridos y asustados, decidieron volver al Castillo, pero
pronto se dieron cuenta que ya no recordaban el camino de
regreso.
En las malas condiciones que se encontraban, vacilantes,
intentaron llegar a algún lugar. El príncipe parecía no hacer
nada útil, por lo cual el sirviente comenzó a andar cada día
más malhumorado.










