Una forma de sorprender a sus visitas a la hora del té es proponerles tomar un polo de hierbas aromáticas o de flores (siempre hecho en casa, por supuesto).
No se lo niego; puede que al principio se queden un poco descolocados con la
sorpresa. “¿Un helado de lilas y amapolas? ¿En serio?”, exclamarán. Pero
después lo probarán y… a partir de ahí, corre el riesgo de que empiecen a venir
día sí y día también a su casa y no sea capaz de librarse de ellos en todo el
verano…
Sobre todo, porque después de haber leído lo que le voy a contar hoy, será
capaz de:
- Preparar infusiones
heladas sin cometer los errores que siempre las echan a perder.
- Elaborar “frappés” con
infusiones calientes preservando su mejor sabor.
- Macerar las plantas de la
forma ideal para permitir que liberen todos sus aromas y conseguir
deliciosas tisanas.
Ya lo sabe, las infusiones heladas pueden convertirse en
su aliado más refrescante este verano. ¡No tiene más que ponerse manos a la
obra!
El secreto de las
infusiones heladas
Su principal ventaja es que les permiten captar una
variedad y delicadeza de perfumes que están ausentes en las infusiones
calientes. Y recuerde que es mejor no añadirles azúcar, para que mantengan todo
su poder refrescante.
Las tisanas frías se preparan varias horas antes o incluso la víspera, y se
conservan en un lugar fresco. Hay dos técnicas para elaborarlas:
- La infusión en frío
La preparación se realiza a partir de agua fría, en la que se añaden las plantas. Yo le aconsejaría que mantenga en suspensión las plantas dentro de un tamiz o un filtro, en lo alto del recipiente. Eso permitirá que las micropartículas fluyan mejor.
A continuación, se añade agua, se cubre y se deja a temperatura ambiente toda la noche. Por la mañana, se presionan las plantas con una cuchara contra el borde y se filtra la bebida.
Las mezclas de flores, hojas, frutos o plantas en polvo se prestan especialmente bien a este tipo de infusiones.
Más que una infusión, de lo que se trata exactamente es de una maceración. Las plantas no se calientan y el tiempo de infusión es más largo, de 2 horas para ciertos tés fuertes y de entre 6 a 12 horas en el caso de las plantas aromáticas.
Cuidado con sacarlos del recipiente demasiado pronto, un error que cometemos muy a menudo. Los aromas requieren su tiempo, se desarrollan suavemente.
Y no se preocupe si olvida las plantas dentro del agua; en este caso no corremos el riesgo de que la infusión termine resultando amarga o astringente, como ocurre con las tisanas calientes mal dosificadas o que han pasado demasiado tiempo en infusión. - La infusión caliente
helada
También se puede preparar una infusión caliente, útil sobre todo para las partes más duras de la planta (las raíces, por ejemplo), y enfriarla después, de golpe, como un “frappé” (es decir, vertiéndola sobre un lecho de cubitos de hielo).
En ese caso, no se olvide de beber la infusión antes de que se fundan los cubitos, ya que podría perder sabor. Por esta misma razón, le aconsejo que aumente ligeramente las dosis y que sobreinfusione la tisana (contar 2 cucharadas soperas rasas para el té y 5 cucharadas soperas para el resto de plantas)
¡La imaginación al poder!
Yo puedo darle consejos y compartir con usted mis recetas
favoritas, como verá más abajo, pero lo cierto es que en materia de infusiones
frías… ¡la imaginación es la clave!
Las variantes son innumerables y las tonalidades y sensaciones casi infinitas.
- Apueste por la grosella
negra, la menta dulce (o piperita), el romero y la ajedrea
y conseguirá una infusión tonificante y estimulante.
- Elija anís, anís
estrellado, melisa o lavanda para un reposo digestivo y
para obtener una sensación refrescante y calmante (útil contra el ardor de
estómago).
- Para obtener una infusión
relajante cuente con la malva, la verbena, la manzanilla,
la tila y la caléndula.
No dude en aromatizar estas combinaciones incluyendo en
la infusión media cucharadita de granos de cardamomo o una vaina partida de
vainilla o de hierba limón, por ejemplo.
Cubitos mágicos
Para refrescar sus bebidas este verano también puede
elaborar sus propios cubitos de hielo… ¡con plantas y flores en su interior!
Las hojas frescas de plantas aromáticas como la albahaca son muy bonitas, pero
también lo son sus flores, que aportan además un toque delicado. Piense en las
flores de la borraja, la camomila, el jazmín, la capuchina… ¿Se las imagina
flotando en el interior de los hielos que enfrían su bebida? Será suficiente
con seleccionar algunas de estas pequeñas flores, meterlas enteras dentro de
cada uno de los huecos del molde para cubitos de hielo y cubrirlas con agua.
Poco después, el frío del congelador comenzará a aprisionar a las flores,
convirtiéndolas en estatuas vegetales. Como sólo sirven para enfriar la bebida
y el sabor de los cubitos apenas se nota, puede experimentar buscando los
mejores efectos estéticos.
El helado de pintores y
poetas
Pero ahora déjeme presentarle… ¡a la estrella del
espectáculo! Le voy a enseñar a elaborar deliciosos ¡polos de flores!
Al igual que los pintores convierten el agua y las flores de los jardines en
verdaderas obras de arte, es suficiente tener ganas de crear para convertir un
simple polo en toda una paleta de sabores, aromas e imágenes.
Un poco de imaginación basta para convertir un helado en un instante de poesía
y frescor.
Ingredientes para 6 polos:
- 550 ml de agua.
- 30 ml de agua de azahar.
- 1 cucharadita de zumo de
limón.
- Varias gotas de stevia
líquida.
- 1 puñado de flores
comestibles: camomilas, caléndulas, capuchinas, violetas, acianos, rosas,
lavandas, lilas, jacintos, borrajas, amapolas, etc.
Preparación:
- Mezcle el agua, el agua
de azahar y el zumo de limón. Añada unas gotas de stevia y pruebe la
mezcla para poder ajustar el sabor a su gusto.
- Llene los huecos del
molde de silicona con el preparado (sin los palitos de los polos y sin las
flores).
- Déjelo 1 hora en el
congelador.
- Saque el molde y añada
las flores (use el mango de una cuchara o uno de los palitos para polos
para distribuir las flores). Clave los palitos en el medio de cada hueco.
- Déjelo de nuevo en el
congelador durante un mínimo de 4 horas, hasta que se solidifiquen
totalmente.
- Para desmoldarlos con
mayor facilidad, coloque el molde bajo un hilillo de agua tibia.
Y
eso es todo, ¡ya puede probarlo! Ya se lo dije: ¡la voluntad es suficiente para
hacer de un helado todo un poema!
¡A
su salud!
El Equipo de Plantas & Bienestar

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