domingo, 17 de julio de 2022

Cuentos de la India - Punchkin (1)

Hubo una vez un Rajá que tenía siete hermosas hijas. Todas eran buenas y honradas, pero la más joven, llamada Balna, era muchísimo más inteligente que las otras. La Raní, su madre, murió cuando las hermanas eran aún muy jóvenes, dejándolas sin nadie que pudiera cuidar de ellas.

Como el soberano temía ser envenenado por alguno de sus enemigos, las siete princesas encargáronse de prepararle la comida. Además, mientras estaba ausente, discutían con los ministros los asuntos de la nación.

Por entonces murió el Gran Visir, dejando mujer y una hija. Cada día, mientras las siete princesas preparaban la comida del Rajá, la viuda acudía a visitarlas, pidiéndoles unos carbones encendidos para su cocina.

Balna, que no se fiaba de ella, no se cansaba de repetir a sus hermanas:

- No hagáis lo que pide esa mujer. Si quiere fuego que lo encienda en su casa. Estoy segura de que alguna vez nos arrepentiremos de haber sido tan complacientes.

Pero las demás princesas no se dejaron convencer.

- No seas así, Balna -contestaban. - ¿Por qué estás siempre peleándote con esa pobre mujer? ¿Qué importa que le demos unos carbones? Somos ricos y no nos puede causar ningún perjuicio.

Así, la viuda del Gran Visir, con la excusa de recoger en un plato de cobre unas ascuas, y aprovechando algún momento en que nadie la observaba, ponía un poco de barro en la comida del Rajá.

El soberano que quería mucho a sus hijos se extrañó al ver barro en los manjares y como nadie más que ellas entraban en la cocina, supuso que sería un descuido de alguna de las princesas. Pero como la cosa se repitiera días y más días, al fin decidió descubrir el motivo, aunque sin decir nada a las jóvenes, pues no deseaba disgustarlas.

Oculto en la habitación próxima, observó a sus hijas por un agujero abierto en la pared. Pudo ver cómo las princesas lavaban cuidadosamente el arroz y preparaban los diversos ingredientes de la comida. Al poco rato

advirtió la llegada de la viuda del Gran Visir que, como otras veces, pidió unas brasas para su cocina. Balna se encaró furiosa con ella y le dijo:

- ¿Por qué no encendéis fuego en vuestra casa, en vez de venir aquí a molestar? Una vez más os digo, hermanas, que no debéis darle ni una pavesa.

- Deja que esa pobre mujer coja el carbón que necesite replicó la hermana mayor. - No puede hacernos ningún daño.

- No estés tan segura. Si sigue viniendo cada día, no me extrañará que nos cause más de un disgusto.

viernes, 15 de julio de 2022

Anecdotas del Talmud - EL ORGULLO CONDUCE AL PECADO

Rabí Elazar, dijo de Rabí Shimon, volvía a su casa montando un asno, al que conducía despaciosamente a la vera del río. El tiempo era bueno y el alma de Rabí Shimon se llenó de alegría -la alegría de la vida. Pensaba en lo que había aprendido de su maestro y comenzó a sentirse superior. Y de repente se cruzó con un hombre que tenía un rostro horrendo y lo saludó. Entonces, en lugar de responderle afablemente, como corresponde, Rabí Elazar le dijo:”- ¿son todos en tu ciudad tan

feos como tú?”. El hombre le respondió:”-no sé, pero mejor ve a lo del maestro que me creó y dile que el objeto que forjó es feísimo”.

Al escuchar estas palabras, Rabí Elazar entendió que había cometido un pecado, entonces se bajó del asno, cayó de hinojos ante el hombre y le pidió que lo perdonara; pero éste se mantenía en los suyo: que fuera a lo del maestro que lo creó y le dijera lo feo del objeto que forjó. Rabí Elazar fue caminando detrás del hombre hasta que llegaron a la ciudad y todas las personas que lo encontraban lo saludaban diciendo:” la paz sea contigo, Rabí”.

El hombre preguntó:”- ¿a quién llaman Rabí?, y le respondieron: al que iba detrás de él. A lo que el hombre dijo:”-si este es un Rabí, ojalá que no haya muchos como él”, y les contó lo sucedido. La gente le pidió que lo perdonara, a lo que finalmente accedió. Inmediatamente, Rabí Elazar entró a la Casa de Estudios y pronunció una homilía respecto a la necesidad de que los seres humanos posean una naturaleza positiva, sean humildes y, a veces, se doblen como un junco y no sean duros ni altaneros como un ciprés.

miércoles, 13 de julio de 2022

Anecdotas del Talmud - COMPARTIR LOS SUFRIMIENTOS

Cada uno debe compartir los sufrimientos de su pueblo. Cuando el pueblo luchó contra los Amalequitas en el desierto y Moisés, que dirigía la lucha se cansó y sus manos comenzaron a pesarle, le colocaron una piedra para que se apoyara. ¿Y por qué una piedra? Podría ser una almohada. Pero Moisés dijo:”-mientras mi pueblo sufre, yo también quiero sufrir”. Y el que sufre con su pueblo, logra ver como recibe la ayuda necesaria”.

domingo, 10 de julio de 2022

Anecdotas del Talmud - EL QUE DA PAN, DA VIDA

En la época de Rabí Shmuel bar Najmani hubo una gran hambruna y una terrible epidemia y debido a ella, la gente caía como moscas.

Entonces la gente le preguntó:”- ¿qué hacemos? Pedir al Eternoque se terminen estas dos calamidades, no se pueden pedir dos cosas a la vez. Mejor roguemos que finalice la epidemia y el hambre ya veremos cómo lo soportaremos”.

Rabí Shmuel les dijo:”-Mejor pidamos que termine la hambruna, porque cuando el Eterno da pan, da también vida”.

viernes, 8 de julio de 2022

Anecdotas del Talmud - UNA HERMOSA BENDICIÓN

Rabí Najman comía en la casa de Rabí Itzjak, cuando estaba por irse, Rabí Itzjak le pidió una bendición, a lo cual Rabí Najman le dijo: ”-te voy a relatar una parábola: Un hombre iba por un desierto, hambriento, cansado y sediento. De repente encontró un árbol que daba una hermosa sombra y pendían de él hermosos frutos y un pequeño arroyo corría debajo.

Después de saciar su hambre y sed, descansó a la sombra, se dirigió al árbol y le dijo:” ¿con qué te puedo bendecir? que tus frutos sean dulces, lo son. Que tu sombra sea profusa, ya lo es. Que haya un arroyo que te recorra, ya lo tienes. Lo único que te puedo desear es que todas tus ramas que se planten en otros lados sean tan proficuas como tú”.

Y a ti -terminó Rabí Najman- a quien nada le falta, te deseo que tus hijos sean como tú”. 

miércoles, 6 de julio de 2022

Anecdotas del Talmud - EN LA OSCURIDAD

Rabí Iosi dijo:
Durante mucho tiempo no pude entender el sentido del versículo:” palparás al mediodía, como palpa un ciego en las tinieblas” (Deut., No comprendía cuál era la importancia para un ciego si había luz u oscuridad. Pero sucedió que en una noche oscura iba caminan do y vi a un ciego yendo con una antorcha en la mano, entonces le pregunté:”-Hijo mío, ¿para qué te sirve la antorcha?”. Y él me contestó:

”-Mientras sostengo la antorcha con mis manos, me ven las otras personas y me cuidan para que no caiga en un pozo o me roce alguna rama con espinas”

sábado, 2 de julio de 2022

Cuentos Sufís - EL SABIO Y EL SACERDOTE

Un sabio preguntó un día a un viejo sacerdote: "¿Quién es más viejo, tu barba o tú?" El sacerdote respondió: "Nací antes que mi barba y conocí el universo antes que ella. Tu barba es blanca, siguió el sabio; ha abandonado su estado original. Pero tú no has cambiado todavía tu mala naturaleza. Aunque tu barba haya nacido después que tú, te ha adelantado. Tú estás aún en la sequedad del deseo, en la sequedad del "yo" y del "nosotros". Sigues estando en la misma disposición de espíritu que en tu nacimiento. No has avanzado ni un paso. Toda tu vida has permanecido en un horno ardiente, pero tú te has quedado en tu estado de barro. Eres movido por el viento de tus deseos, pero estás sujeto al suelo como una paja reseca. Como el pueblo de Moisés, te has quedado en el desierto durante cuarenta años. Corres de la mañana a la noche, pero siempre vuelves al mismo punto. Mientras estés enamorado del becerro de oro, tu salvación será imposible, aunque te dedicaras a ella durante tres siglos. Dios te ha colmado de favores, pero, como tu naturaleza es la de un buey, el amor al becerro ha reemplazado en tu corazón al amor a la verdad. ¡Interroga, pues a tu cuerpo y no creas que carece de lengua! ¡Quizá tenga a su disposición centenares de lenguajes! Tú buscas día y noche una leyenda, pero tu cuerpo ya te cuenta una. Sucede como con el verano. Gracias a él brota el algodón, pero el algodón permanece cuando el verano ha sido olvidado. Sucede como con el hielo. Surge del invierno. El hielo, permanece cuando el invierno ha desaparecido. Del mismo modo, cada uno de tus miembros te cuenta los favores de Dios. Si la embriaguez y los juegos del amor no existieran, ni una mujer habría quedado embarazada. Sin primavera, ningún huerto da frutos. Las mujeres embarazadas y los niños que sostiene uno en las rodillas son signos de la primavera y testigos de los juegos del amor. Cada árbol amamanta a su hijo pues, como María, ha quedado encinta de un sultán desconocido. "¡Oh, sacerdote! Manda a tu pena que no sea tan olvidadiza con los favores que ha recibido. Si no hubiese en ti una eterna primavera, ¿qué contendría el granero de tu cuerpo? Tu cuerpo es un montón de rosas y tus ideas son el agua de estas rosas. Pero ¡qué cosa tan extraña! ¡El agua de rosas reniega de las rosas! "La obstinación y la blasfemia son lo propio del chimpancé, pero la gratitud y la contemplación forman el camino del profeta. Si este nacimiento no se hubiera producido con ocasión del eclipse de luna, habría menos filósofos extraviados en esta noche. ¡Muchos hombres sensatos fueron víctimas de este extravío y vieron una montaña en su nariz!"