Cada uno debe compartir los sufrimientos de su pueblo. Cuando el pueblo luchó contra los Amalequitas en el desierto y Moisés, que dirigía la lucha se cansó y sus manos comenzaron a pesarle, le colocaron una piedra para que se apoyara. ¿Y por qué una piedra? Podría ser una almohada. Pero Moisés dijo:”-mientras mi pueblo sufre, yo también quiero sufrir”. Y el que sufre con su pueblo, logra ver como recibe la ayuda necesaria”.
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