miércoles, 31 de marzo de 2021
Marco Aurelio-Meditaciones
lunes, 29 de marzo de 2021
viernes, 26 de marzo de 2021
miércoles, 24 de marzo de 2021
Marco Aurelio-Meditaciones
¿Has visto aquello? Pues ve también esto. No te turbes por nada; escudriña lo más profundo de tu corazón y lee únicamente lo que te dicta. ¿Qué alguien ha caído en falta? La culpa es para él solo. ¿Qué te ha sucedido algo? Perfectamente. Todo lo que te sucede se relaciona con el orden general del universo; está determinado desde su origen, se halla urdido en la trama de tu existencia. Es indudable que la vida es corta.
Procura, pues, aprovechar lo que se presenta, inspirándote en la razón y en la justicia. Y sí interrumpes tu labor, que sea brevemente.
lunes, 22 de marzo de 2021
Marco Aurelio-Meditaciones
No hagas muchas cosas –dicen– si quieres vivir tranquilo. ¿No sería mejor decir: ¿haz lo que es necesario, lo que la razón por naturaleza exige y como exige que sea hecho? Este es el medio más seguro que podemos emplear para gozar de la tranquilidad, y no solamente de la que nos pueda procurar el cumplimiento de nuestros deberes, sino también de la que se disfruta haciendo pocas cosas a la vez. En efecto; la mayor parte de nuestras palabras y de nuestras acciones son inútiles; luego suprimiéndolas tendremos más tiempo libre y menos preocupaciones. Es necesario, pues, repetirse a cada instante:
«Esto, ¿puede serme acaso de alguna utilidad?». Y no solo debemos evitarnos las acciones, sino también los pensamientos que no son necesarios. De esta manera, las acciones que ellos arrastran no llegarían a tener realidad.
sábado, 20 de marzo de 2021
BUCAY JORGE - Cuentos Para Pensar
ESTRELLITAS Y DUENDES
"En el país de los cuentos había una vez un pequeño duende. Un duende muy travieso que siempre andaba riendo y saltando de un lado para otro... Vivía en una casita toda rodeada de montañas. A su lado, un pequeño río que discurría plácidamente por la falda de la ladera describiendo un paisaje difícil de imaginar.......... Lo que más gustaba al duendecillo era ver como cada mañana, con los primeros rayos de sol, todas las flores de su jardín iban abriendo una por una sus hojas..... Uno de aquellos días, como muchos otros, salió a pasear a la montaña. Y caminando entre las rocas encontró una flor: era una flor preciosa, nunca había visto otra de igual belleza. Le había cautivado tanto que paso toda la tarde mirándola. Era maravilloso verla cuando se contorneaba cada vez que el viento acariciaba sus hojas............. Al siguiente día y al siguiente, y al otro, volvió para estar a su lado y mirarla. Un día como tantos otros, nuestro duendecillo vio como de una de sus hojas caía una pequeña lagrima. No entendía como la flor más maravillosa del mundo podía estar triste. Se acercó a ella y le pregunto: -"? ¿Por qué lloras?". -Y contesto la flor: "me siento triste aquí entre las rocas, sin nadie que me mire salvo tu. Me gustaría vivir en un jardín como el tuyo y ser una más de entre las flores. Además, te concederé el deseo que más quieras si me llevas allí". Fue entonces, cuando el pequeño duende la tomo entre sus manos y con todo el cariño del mundo la planto en el lugar más bonito de su jardín........... Una vez cumplido el deseo, la flor le dijo al duendecillo: - "Y bien, ahora que me has llenado de felicidad al traerme aquí”, ¿qué es lo que más deseas en este mundo?". Y el duendecillo entonces, la miro fijamente y contesto: - "Quiero ser flor como tu para sentirme por siempre a tu lado". Y colorín colorado, en el país de los cuentos, el final ha llegado.
jueves, 18 de marzo de 2021
BUCAY JORGE - Cuentos Para Pensar
EL MAESTRO SUFI
El Maestro sufí contaba siempre una parábola al finalizar cada clase, pero los alumnos no siempre entendían el sentido de esta...
- Maestro – lo encaró uno de ellos una tarde. Tú nos cuentas los cuentos, pero no nos explicas su significado...
- Pido perdón por eso. – Se disculpó el maestro – Permíteme que en
señal de reparación te convide con un rico durazno.
- Gracias maestro. - respondió halagado el discípulo
- Quisiera, para agasajarte, pelarte tu durazno yo mismo. ¿Me
permites?
- Sí. Muchas gracias – dijo el discípulo.
- ¿Te gustaría que, ya que tengo en mi mano un cuchillo, te lo
corte en trozos para que te sea más cómodo?...
- Me encantaría... Pero no quisiera abusar de tu hospitalidad,
maestro...
- No es un abuso si yo te lo ofrezco. Solo deseo complacerte...
- Permíteme que te lo mastique antes de dártelo...
- No maestro. ¡No me gustaría que hicieras eso! Se quejó,
sorprendido el discípulo.
El maestro hizo una pausa y dijo:
- Si yo les explicara el sentido de cada cuento... sería como
darles a comer una fruta masticada.





