
Refiriéndose
a la mente, expresa:
Si tu mente es feliz, serás feliz en
cualquier lugar en el que estés.La mente es intrínsecamente tranquila. La ansiedad y la confusión no son parte de ella.
La mente no es como el cuerpo que tienes que moverlo para ejercitarlo. La mente se ejercita aquietándola.
Sosiégate. Deja que el Dharma fluya dentro de tu corazón y se manifieste por él mismo.
Mantente abierto a su fluir y te darás cuenta de que lo que está listo para ser retenido, se retendrá.
Escucha las Enseñanzas con el corazón, no con los oídos.
La única magia verdadera es el Dharma. Las demás magias son sólo ilusiones que te distraen del verdadero juego.
Si tu contacto con el Dharma es a través de palabras, de libros o de escrituras, sólo te estás relacionando con lo que se dice del Dharma, no con el verdadero Dharma.
Si tu cuerpo hablara, te diría: «Tú no eres mi dueño». En realidad te lo está diciendo todo el tiempo; pero como no entiendes el Dharma, no estás capacitado para comprenderlo.
Si tu cuerpo realmente fuera tuyo, te obedecería si le ordenaras: «¡No envejezcas!» o «¡Te prohíbo que te enfermes!»
Si no estás consciente de que tu aliento entra y sale de tu cuerpo, es porque vives muy lejos de ti mismo.
Se
refiere a la impermanencia haciendo las siguientes reflexiones:
Las cosas tienen un curso natural.Nada puede impedir que los objetos sigan su propio y espontáneo desenvolvimiento.
Observa tus muelas: aunque contrates un dentista para que te las cuide, finalmente, ellas seguirán su curso natural que es el deterioro y la destrucción.
No te resistas al cambio. No puedes impedir que las cosas se modifiquen.
¿Acaso puedes permanecer en una interminable inhalación sin exhalar?
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por participar y hacer más grande esta página.