Lo único que hay aquí es esto. Sólo
lo que está sucediendo.
Por más espantoso que parezca,
cuando se lo escucha atentamente,
resulta muy liberador.
* * *
La liberación no pone fin a la vida,
lo único que entonces ocurre es que uno
desaparece.
Y la vida,
como siempre ha hecho,
se vive a sí misma.
* * *
Es el paso
de la persona sentada en una silla
al simple estar sentado en una silla.
El paso
de la persona caminando por la calle
al simple caminar por la calle.
El paso
de la persona que vive su vida
al simple suceder de la vida.
Pero no se trata de un cambio que tenga
lugar en el tiempo.
De hecho, siempre está ocurriendo.
* * *
Quien lee estas palabras es el
mismo que las escribió.
En esta frase se resumen todas las
respuestas.
* * *
¡Qué extraordinario es no tener la
menor idea
de lo que está a punto de ocurrir!
¡Qué extraordinario es dejar que la
vida te sorprenda!
¡Qué extraordinario es despertar cada
mañana
como un recién nacido,
despojado de pasado,
y saber que todo ocurrirá exactamente
cómo debe ocurrir!
Saber que no hay nada más elevado, nada
más espiritual
ni más noble que levantarse cada mañana
de la cama,
cepillarse los dientes, vestirse e ir a
dar un paseo
sabiendo que no hay nada que entender.
Vivir cada día, cada hora y cada
momento,
sabiendo que ése es siempre tu último
día, tu última hora
y tu último momento.
Y saber también que el último día es el
primero.
Ver la presencia en todas y cada una de
las cosas.
Contemplar el mundo
y ver en él tan sólo el reflejo de un
amor sin nombre.

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