¿Qué
haríamos si realmente existiera algo llamado despertar? ¿Cómo diablos, si ni siquiera
podemos ver lo que se halla frente a nuestras propias narices, la gracia o la maravilla
de estar sentados en una silla, podríamos ver este supuesto despertar cuando
finalmente lo alcanzásemos? ¿Cómo podríamos, si ni siquiera podemos ver esto, ver
algo, en el caso de que realmente existiera, llamado despertar?
Empieza
con esto. Empieza aquí. Empieza viendo esto.
Y
lo más divertido es que, cuando ves esto, dejas de querer otra
cosa.
Porque,
cuando ves esto, también ves que basta con ello.
Basta
con estar sentado aquí, en esta silla, respirando. Esto es más que suficiente.
Y,
cuando ves esto, debes sumirte en la vida ordinaria. Todavía debes despertar
por la mañana, vestirte, dar una vuelta, acarrear agua, cortar leña y hacer las
cosas que habitualmente solías hacer.
Nada
ha cambiado y todavía tienes que vivir una vida completamente ordinaria.
Pero,
al mismo tiempo, todo ha cambiado, porque la gravedad ha desaparecido, la seriedad
se ha desvanecido y la búsqueda ha concluido.
El
buscador ha muerto.
Y,
cuando nada ha cambiado y todo ha cambiado, te das cuenta de que, desde el mismo
comienzo, lo único que ha existido es el milagro.
Este
libro aspira a compartir una posibilidad, la posibilidad de que la búsqueda concluya
con la desaparición de la sensación de ser un individuo separado y la correlativa
zambullida en el Amor Incondicional.

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