¡Glorificado seas Tú, oh, Señor mi Dios! Te doy gracias
por haberme permitido reconocer la Manifestación de tu Ser; por haberme separado
de tus enemigos y exponer ante mis ojos sus maldades y perversas acciones en
tus días; por haberme librado de todo apego a ellos y hacerme volver
completamente hacia tu gracia y generosos favores. También te doy gracias por
haberme enviado, desde las nubes de tu voluntad, aquello que me ha santificado
de las insinuaciones de los infieles y de las sugerencias de los incrédulos, de
tal modo que he fijado mi corazón firmemente en Ti y he huido de aquellos que
han negado la luz de tu semblante. Te agradezco, además, el haberme capacitado
para ser firme en tu amor, para conmemorar tu alabanza y ensalzar tus virtudes.
Y te agradezco haberme dado a beber del cáliz de tu merced, que sobrepasa lo
visible y lo invisible.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por participar y hacer más grande esta página.