viernes, 10 de junio de 2022

Cuentos Sufís - EL ENFERMO Y EL SUFI (2)

Pero, al ver que se trataba de un hombre enfermo, cambió de idea. El pueblo, inducido al error por Satanás, da igualmente bofetadas. Pero también está enfermo y debilitado. ¡Oh, tú, que abofeteas al inocente! ¡Sabe que esa bofetada se volverá contra ti! ¡Oh, tú, que tomas tus deseos como remedio y golpeas a los débiles! ¡Sabe que tu médico se ha burlado de ti! Es el mismo médico que aconsejó a Adán que comiese trigo. Dijo a Adán y a Eva: "Comer estas semillas es para vosotros el único medio de acceder a la vida eterna." Al decir esto, daba una bofetada a Adán, pero esta bofetada le fue devuelta. Así pues, el sufí lleno aún del fuego de la cólera, comprendió la finalidad del incidente, y el que ha visto la trampa ya no presta atención a las semillas que son su cebo. Si deseas evitar problemas preocúpate de la sucesión de los acontecimientos más bien que de lo inmediato. De ese modo, lo inexistente se te revelará y lo visible quedará envilecido a tus ojos. Todo hombre razonable busca lo inexistente noche y día. Si fueras pobre, te pondrías a buscar la generosidad del prójimo.Todos los artistas buscan lo inexistente y el arquitecto busca una casa cuyo techo se ha derrumbado. El aguador busca una cántara vacía y el carpintero una casa sin puerta. Puesto que tu única esperanza reside en lo inexistente y lo inexistente está en tu naturaleza, ¿por qué temerlo continuamente? El sufí dijo entonces: "De nada serviría devolverle la bofetada. Eso es lo que haría un ignorante. Para mí, que estoy revestido del manto de la sumisión, es cosa fácil aceptar una bofetada." Y pensando en la debilidad de su adversario, se dijo, además: "Si lo abofeteo, lo derribaré y tendré que dar cuenta de ello al sultán.

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