Antes de morir, un hombre reunió a sus tres hijos y les dijo:
"Que el más
sabio de vosotros herede todos mis bienes, oro o plata."
Después de haber
pronunciado estas palabras en presencia de sus hijos y del juez, bebió la
pócima de la muerte. Los tres hijos se volvieron entonces hacia el juez y le
dijeron:
"¡Somos tres
huérfanos dispuestos a respetar las últimas voluntades de su padre!"
El juez reflexionó
un instante y dijo:
"¡Que cada
uno de vosotros me cuente una historia para que yo pueda juzgar sobre su
madurez! O, si no, decidme qué virtud particular tenéis."
El primero dijo:
"¡Yo conozco
a un hombre tan pronto como habla y, si se calla, me bastan tres días para
formar juicio sobre él!"
El segundo dijo:
"Si alguien
me habla, comprendo lo que dice y si no habla, ¡lo obligo a hacerlo!
-Sí, dijo el juez,
pero ¿y si es testarudo y se obstina en callar?"
El tercer hijo
dijo entonces:
"Yo observo
mi aliento y permanezco silencioso. ¡Utilizo la paciencia como una escala para
subir a la cima de la dicha”

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por participar y hacer más grande esta página.