La Luz de la Verdad es universal, nos habla de corazón a corazón a todos por igual, sin hacer ninguna diferencia, porque habita en cada célula o átomo, es la energía inconmensurable cósmica omnipresente, omnisciente y omnipotente.
La
Luz de la Verdad es el TODO y estar en armonía con ello basando tu camino
en el amor incondicional, el respeto, la libertad y el perdón a todo lo
creado, es la esencia primera del sendero, que te llevará a ser un hombre
despierto con conocimiento del mecanismo cósmico y ello te alejará del
miedo, el engaño y la ignorancia.
La
luz de la verdad es la fuerza o energía que cohesiona al TODO y la NADA al
mismo tiempo. El UNO es mucho más grandioso o infinito que lo que mente
alguna pueda vislumbrar y no puede ser limitado a un camino u otro, puesto
que eso es denso y material.
La
Luz de la verdad no está en la superficie del mundo, sino en las
profundidades del SER Las ciencias universales se vuelven
más comprensibles, a medida que crece el nivel de onda vibratoria
del individuo. La libertad, la búsqueda y a la experiencia obedecen a la
luz, a la verdad. Se alimentan con valentía y apertura mental.
La
luz de la verdad siempre ha estado a la vista tras
los símbolos. Dependiendo del nivel vibratorio de cada uno,
es más profunda o no, la comprensión del mensaje. Aquel que
primero ha comprendido y luego integrado a su ser lo verdaderamente
sagrado, se deja arrastrar por la vibración, sabe que le llevará a buen
puerto mientras se eleva hacia la música de las esferas. Vibrando a cada
instante en una longitud de onda más elevada, más sutil.
La
luz de la verdad te llevará a
estar en silencio la mayor cantidad posible de tu tiempo, para poder
escuchar a tu maestro interno. Cada palabra que salga de tu boca
tendrá un peso inigualable, porque nace de la verdad, de la
sabiduría.
Extracto del Libro de Maat. El legado de
Hermes Trismegisto

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