Cuando se habla de espiritualidad casi todo se trata de tener energía positiva y pensamientos felices. Como si los seres humanos no fuéramos sujetos complejos y llenos de matices, capaces del amor más puro y desinteresado, pero también del mayor egoísmo. Buscamos el amor, la verdad, la felicidad y rechazamos los sentimientos negativos, el rencor y la tristeza.
Pretendemos
que no existen para enfocarnos solamente en lo “bueno” y lo “deseable”. Pero
ignorar nuestro lado oscuro no hará que desaparezca, al contrario.
El
equilibrio espiritual no se logra intentando desaparecer las emociones
negativas, sino reconociéndolas como parte de quienes somos y, a partir de ahí,
otorgándoles un lugar en nuestras vidas. Negar el enojo, la ambición
o la pereza nos impedirá llegar a conocernos realmente y eso sólo frenará
nuestro crecimiento espiritual, generándonos mucha frustración:
Recuerda que
si bien es cierto que nada sería visible sino fuera por la luz, también es
cierto que la luz solamente es posible porque existe la oscuridad.
Atrevernos a ver aquello que nos asusta de nosotros mismos y aceptarlo
como parte del ser complejo que somos nos permitirá llevar nuestra
conciencia a un nuevo nivel donde el placer y el sufrimiento no estén
enfrentados sino armonizados.
Para
aceptar tu lado oscuro, y darle el lugar que le corresponde, te recomendamos lo
siguiente:
-Identifica
los momentos en los que se manifiestan emociones negativas en ti: tristeza,
envidia, dolor, miedo.
-Escribe
cómo te sientes cuando tu lado oscuro comienza a emerger. No te limites,
escribe todo lo que sientas.
-Revisa
lo que escribiste una vez que la emoción negativa haya desaparecido con
apertura y sin juzgarte.
-Trata
de visualizar de qué manera el hecho de que esa emoción haya surgido te permite
estar tranquilo ahora.
-Descubre que
esas emociones también son parte de ti y no pueden hacerte daño porque al
aceptarlas las neutralizas.
Fuente harmonia.la

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