Escucho la frase “Me siento atascado” de muchos clientes que han llegado a un momento de sus vidas en los que la energía no se mueve, y quieren hacer otras cosas, pero no saben cómo empezar. Entonces, sus vidas se desmoronan a medida que van perdiendo amigos y relaciones; tal vez pierdan su trabajo, quizás tengan que mudarse de casa o a otra área, y piensan que todo se está cayendo a pedazos. Eso es lo que parece, pero en realidad lo que están es removiendo el “pegamento” de sus vidas para que puedan salir del atascamiento en el que se encuentran y moverse en otra dirección. Antes de que podamos liberarnos de ese atasco, las cosas que nos atan al camino actual tienen que ceder el paso, y ese es el proceso de despegarse.
Despegarse
no es agradable, pero es una parte necesaria del proceso. Sucede cuando no
somos capaces de elegir conscientemente, tomar decisiones y actuar para
salirnos de ese estado de inamovilidad. Aunque tenemos libre albedrío, nuestra
alma conspira para cumplir nuestra misión de salir de la sanación (que es donde
nos sentimos atascados) hacia nuevos ciclos en los que podemos estar en
plenitud y comenzar a movernos hacia nuevas direcciones. Así que todas las
cosas en nuestra vida que están pegadas, comienzan a despegarse a medida que
vamos saliendo del atascamiento.
Aunque
no es así como lo sentimos en un primer momento, la sensación es que nuestra
vida se está desbaratando, mientras vemos como muchas (o todas) las estructuras
de nuestra vida se desintegran. Puede parecer que nuestra vida se derrumba, las
cosas que pensábamos que eran “reales” o permanentes terminan súbitamente,
nuestros objetivos cambian, lo que una vez nos hizo felices ya no nos atrae –
realmente sentimos como si nuestra vida se derrumbara. Pero no es así, se está
despegando, para que podamos liberarnos y re-acomodar, re-estructurar nuestra
realidad de una manera nueva.
A
nivel individual y colectivo, nos encontramos en un lugar donde nunca hemos
estado antes. Tenemos una nueva conciencia de nuestra soberanía energética, la
comprensión de que somos seres energéticos y que trabajamos con la energía
universal, así como el deseo de poner todo esto junto y crear nuevas realidades
llenas de gozo y alegría, gratificantes, satisfactorias, pacíficas, amorosas y
alineadas con los nuevos caminos de la multidimensionalidad. Pero llegar allí
tiene un costo, que consiste en quitarnos el pegamento que nos mantiene
atrapados en aquellos lugares en los que nos sentimos limitados, para poder
expandirnos a estados energéticos y dimensiones del ser más elevados.
Este
proceso de liberación y despegue puede que se sienta como si se detuviera y
arrancara de nuevo. Nos movemos y de repente todo se deshace, y nos detenemos
tratando de evaluar los daños y decidir cómo vamos a seguir avanzando. Luego
nos movemos hacia delante de nuevo, con cierta cautela, sólo para sentirnos
atascados y despegarnos otra vez. Pero si utilizamos el proceso de despegue y
vemos que es parte de un proceso más grande, suave y continuo, podemos permitir
que la “puerta giratoria” (ver mi artículo sobre ese tema aquí) se siga
moviendo, ya que lo que está abandonando nuestra vida, está creando el espacio
para lo que está por venir.
De
hecho, es la nueva energía, potencialidades, oportunidades y posibilidades que
sabemos que están disponibles, lo que nos hace querer salir del atascamiento.
Pero olvidamos que una vez que decidimos que queremos algo nuevo, despegarnos
de nuestra realidad actual es el paso siguiente en este proceso. No es posible
tenerlo todo – no podemos tener tanto las cosas viejas, atascadas y limitantes
ocupando el mismo espacio que las cosas nuevas, expansivas, que fluyen
libremente.
Algo
tiene que salir para poder crear el espacio para nuevas realidades, para
avanzar y a menudo son nuestras creencias más limitantes, pensamientos y formas
de ser las que restringen la entrada de nuevas potencialidades. Son ellas
también las más difíciles de “despegar”, pero si no nos enredamos en el proceso
y mantenemos la puerta giratoria en movimiento, permitiremos que lo nuevo fluya
mientras damos nuestro último adiós a lo viejo. Si bien puede que sintamos en
algún momento algo de melancolía por las cosas viejas, celebraremos la nueva
energía que nos permitirá alinearnos con las nuevas potencialidades, sabiendo
que son los pasos que nos corresponde dar en nuestro nuevo camino. Sólo
recuerda que despegarse es parte del proceso de desatascarse; mantén la energía
en movimiento, la puerta girando y dale la bienvenida a las nuevas energías en
tu vida.
Jennifer Hoffman enlighteninglife.com Traducción: Gisela Díaz Difusión:
El Manantial del Caduceo En La Era del Ahora manantialcaduceo.com.ar

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