martes, 17 de diciembre de 2024

Si quieres lograr tu iluminación no niegues tu oscuridad

Cuando se habla de espiritualidad casi todo se trata de tener energía positiva y pensamientos felices. Como si los seres humanos no fuéramos sujetos complejos y llenos de matices, capaces del amor más puro y desinteresado, pero también del mayor egoísmo. Buscamos el amor, la verdad, la felicidad y rechazamos los sentimientos negativos, el rencor y la tristeza.

Pretendemos que no existen para enfocarnos solamente en lo “bueno” y lo “deseable”. Pero ignorar nuestro lado oscuro no hará que desaparezca, al contrario.

El equilibrio espiritual no se logra intentando desaparecer las emociones negativas, sino reconociéndolas como parte de quienes somos y, a partir de ahí, otorgándoles un lugar en nuestras vidas. Negar el enojo, la ambición o la pereza nos impedirá llegar a conocernos realmente y eso sólo frenará nuestro crecimiento espiritual, generándonos mucha frustración: 

Recuerda que si bien es cierto que nada sería visible sino fuera por la luz, también es cierto que la luz solamente es posible porque existe la oscuridad. Atrevernos a ver aquello que nos asusta de nosotros mismos y aceptarlo como parte del ser complejo que somos nos permitirá llevar nuestra conciencia a un nuevo nivel donde el placer y el sufrimiento no estén enfrentados sino armonizados.

Para aceptar tu lado oscuro, y darle el lugar que le corresponde, te recomendamos lo siguiente:

-Identifica los momentos en los que se manifiestan emociones negativas en ti: tristeza, envidia, dolor, miedo.

-Escribe cómo te sientes cuando tu lado oscuro comienza a emerger. No te limites, escribe todo lo que sientas.

-Revisa lo que escribiste una vez que la emoción negativa haya desaparecido con apertura y sin juzgarte.

-Trata de visualizar de qué manera el hecho de que esa emoción haya surgido te permite estar tranquilo ahora.

-Descubre que esas emociones también son parte de ti y no pueden hacerte daño porque al aceptarlas las neutralizas.

Fuente harmonia.la

sábado, 14 de diciembre de 2024

Oración por la pareja que se va

                                    


                                                 Gracias espejo hermoso por todo lo que aprendí de tí.

Aquí y ahora bendigo tu camino y agradezco la energía compartida, los recuerdos, sonrisas, encuentros y desencuentros.

Tu camino y el mío se entrelazaron por un tiempo. Y ese tiempo ha terminado.

Agradezco tu dulzura, la belleza de los momentos juntos y los suelto con Amor, con respeto, honrando tu destino y el mío.

Gracias por tu entrega y gracias por tu decisión.

Gracias por la magia, por el intento, por la luz y la sombra.

Ahora yo tomo otro camino, y tú también lo haces.

Honro lo que te espera, y pido a tu corazón que honre lo que me espera a mí.

Soltando nuestras manos, aquí y ahora abro mis brazos para el futuro, ofrendando todo lo vivido contigo.

Recordando siempre, que el Amor no acaba, que somos parte de un mismo Universo, y una sola Unidad.

Te suelto, con Amor y confianza perfecta.

Hecho está.
Hecho está.
Hecho está.

Fuente: Mujer Ek Balam. Cortesía de mi querida Sandra Angel

jueves, 12 de diciembre de 2024

Rezar por algo lo aleja de tu realidad

Neale Donald Walsch en su libro Conversaciones con Dios, afirma lo siguiente:

No tendréis lo que pedís, ni podéis tener nada de lo que queráis. Y ello porque vuestra propia petición es una afirmación de vuestra carencia, y el decir qué queréis una cosa únicamente sirve para producir esa experiencia concreta -la carencia- en vuestra realidad.

Por lo tanto, la oración correcta no es nunca de súplica, sino de gratitud.

Cuando dais gracias a Dios por adelantado por aquello que habéis decidido experimentar en vuestra realidad, estáis efectivamente reconociendo que eso está ahí…en efecto. La gratitud es, pues, la más poderosa afirmación dirigida a Dios; una afirmación a la que Dios habrá contestado incluso antes de que la formuléis.

Así pues, no supliquéis nunca. Antes bien, agradeced.

Pero ¿qué ocurre si yo agradezco algo a Dios por adelantado, y luego eso no aparece nunca? Eso podría llevar al desencanto y la amargura.

La gratitud no puede utilizarse como una herramienta con la que manipular a Dios; un mecanismo con el que engañar al Universo. No podéis mentiros a vosotros mismos. Vuestra mente sabe la verdad de vuestros pensamientos. Si decís “Gracias, Dios mío, por esto y lo otro”, y al mismo tiempo está claro que eso no está en vuestra realidad presente, estáis suponiendo que Dios es menos claro que vosotros, y, por lo tanto, produciendo esa realidad en vosotros.


Dios sabe lo que vosotros sabéis, y lo que vosotros sabéis es lo que aparece en vuestra realidad.

Pero entonces, ¿cómo puedo estar realmente agradecido por algo, sí sé que eso no está presente?

Fe. si tienes, aunque sólo sea la fe equivalente a un grano de mostaza, moverás montañas.

Sin embargo, hay tanta gente que dice que sus oraciones han quedado sin respuesta…

Ninguna oración queda sin respuesta. Pero lo que has de saber -y ese es el secreto- es que detrás del pensamiento se halla siempre otro pensamiento -el que podemos llamar Pensamiento Promotor-, que es el que controla el pensamiento.

Por lo tanto, si rogáis y suplicáis, parece que existe una posibilidad mucho menor de que experimentéis lo que pensáis que habéis decidido, puesto que el Pensamiento Promotor que se halla detrás de cada súplica es el que en ese momento no tenéis lo que deseáis. Ese Pensamiento Promotor se convierte en vuestra realidad.

El único Pensamiento Promotor que puede ignorar este pensamiento es uno fundado en la fe en que Dios concederá cualquier cosa que se le pida, sin falta. Algunas personas poseen este tipo de fe, pero muy pocas.

El proceso de la oración resulta mucho más fácil cuando, en lugar de creer que Dios siempre dirá “sí” a cada petición, se comprende intuitivamente que la propia petición no es necesaria. Entonces la oración se convierte en una plegaria de acción de gracias. No es en absoluto una petición, sino una afirmación de gratitud por lo que ya es.

Fuente: Conversaciones con Dios. Neale Donald Walsh Visto en reconciliacioncuantica.com

martes, 10 de diciembre de 2024

La paz que da el desapego

Hoy en día está de moda en las enseñanzas espirituales que te digan cosas como: “no debes tener apegos”, pero claro, muchas veces no tenemos claro que es eso del apego y para solucionar un problema, en nuestra vida y en todo, lo primero es comprender bien aquello a lo que nos enfrentamos. En las líneas siguientes se va a explicar que es el apego y cómo superarlo, sólo que claro, aquí se dan las instrucciones, pero el trabajo … es de usted.

¿Qué es el apego? Decimos que tenemos apego a algo o alguien cuando confundimos lo que esa cosa o persona nos da con la persona o cosa en sí misma. Como dicho así puede ser un tanto confusa la definición del término, nos serviremos de nuevo de un ejemplo simple que seguramente hemos vivido o conocido.

Supongamos una pareja joven, de adolescentes, que conoce su primer amor, llamémosle a él Mario y a ella Teresa. Mario siente un gran amor por su amada y cree que no puede vivir sin ella, le dice cosas tan comunes como “eres lo más importante para mí”, “sin ti mi vida no tendría sentido”, “si me faltas tú no tengo nada” etc., (estas frases todos las hemos dicho u oído alguna vez en la vida ¿no?). Evidentemente para Mario la Paz supondría el saber que “su” Teresa estará siempre a su lado y es precisamente este enfoque de la vida lo que produce su infelicidad. Para Mario, el Amor está encarnado en Teresa, tiene su forma, está totalmente representado por esa persona y el dolor lo recibiría, y de que manera, en caso de perderla.

Mario tiene apego hacia Teresa, confunde la forma (es decir Teresa) con aquello que representa (es decir el Amor). Si Teresa deja a Mario por un jugador de volei-playa, Mario se sentirá fatal pues creerá que ha perdido el Amor, cuando lo único que habrá perdido en realidad es a la persona que lo representaba; así el dolor que siente en realidad es producido por el apego que tenía hacia su amada y no por la pérdida en sí misma.

Por supuesto no hay nada malo en que Mario quiera a su chica, lo “malo” está en la idea de necesitar a su chica, eso es precisamente el apego. Si el amor del joven fuera sin apego podría decir: “estoy muy bien contigo y prefiero estar contigo sobre todas las cosas, pero puedo también estar sin ti”. Eso sería estar desapegado.

Y el ejemplo que hemos tomado, para ejemplificar el dolor que un apego nos produce, podríamos generalizarlo a todo, desde las relaciones personales como a los materiales de las que hablaremos a continuación.

En cuanto al apego referido a la relación con otras personas, ya sea en casos como el de nuestra joven pareja, o la que mantienen los miembros de una familia entre sí, a menudo se confunde la idea de apego con la idea del amor (en minúsculas). Creemos que necesitamos a una persona como consecuencia de que la amamos y decimos que ambos términos van conectados, pero no es así. De hecho, en nuestro ejemplo, si hubiera verdadero amor, Mario debería estar conforme con la elección de Teresa, pues querer a alguien es desearle lo mejor y no acotar el sentimiento amoroso a ser correspondido. En un Amor sin apego, si lo mejor para la chica es que se vaya con el jugador de volei-playa, Mario debería aceptarlo y no sufrir, si esa es la elección de la chica. El vivir sin apego supondría aceptar el hecho y en consecuencia no sufrir. El verdadero Amor exige libertad y eso va en contra de la restricción que supone el querer con apego. De hecho, la idea de apego puesta en el Amor contamina a éste, le embrutece y hace que algo que debería ser un acto de dar se convierta en una necesidad de tener.

En la vida nuestro apego va mucho más allá de las simples necesidades emotivas como la descrita, por lo general el hombre moderno se crea un apego en todo cuanto desea con intensidad. Como no es cuestión de enumerarlos a todos, citamos uno de los más importantes: el dinero.

El dinero es una forma de energía, y el hombre, muy a menudo, no se caracteriza tanto por el dinero que tiene sino en cuanto éste le tiene atrapado a él. El tener no da la felicidad y seguro que todos estamos de acuerdo, otra cosa es que el tener nos de una vida más fácil, pero eso no quiere decir una vida más feliz. Podemos pensar que el no “tener” nos producirá una vida infeliz, pero si es así es que tenemos apego a nuestros bienes. No es algo extraño, es muy normal, pero si perdiéramos todo lo que tenemos, seguiríamos siendo nosotros mismos, por eso no debemos de tener apego a nuestros bienes. Usted es el mismo con un millón de euros que sin ellos, otra cosa es que tenga más bienes, pero si es usted buena persona lo será con ese millón y sin ese millón, mientras que si es una mala persona lo seguirá siendo con ese millón o sin ese millón. Vaya, que usted ES con independencia de lo que tiene.

Es muy difícil que eliminemos al cien por cien los apegos, pero si fuéramos capaces de hacerlo no habría nada ni nadie que nos pudiera causar daño, ni la pérdida de nuestro trabajo, ni la pérdida de nuestros seres queridos, ni la pérdida de nuestros bienes, serían capaces de afectarnos. Querer todo lo que tenemos, pero no precisar nada de lo que tenemos, en eso consiste vencer el apego, y las ventajas de vivir sin apegos son mayores que las de tener una Visa oro.

Ahora bien, nos queda todavía un apego muy poderoso, se trata del apego al “yo”, más concretamente a nuestro cuerpo físico. Queremos a nuestro cuerpo, lo necesitamos porque creemos que todo lo que somos es gracias a nuestro cuerpo, pero somos mucho más que nuestro cuerpo. Inconscientemente al hombre de occidente le cuesta asimilar que es un Alma con más cosas y no un cuerpo con atributos, esto no pasa en otras culturas, donde los términos se invierten dando más peso a la vertiente espiritual de cada uno, como sucede en la India; y el resultado es que en nuestro mundo tememos a la muerte mientras que en la India la ven como un fenómeno natural. El miedo a la muerte es apego al cuerpo, al mundo terrenal.

Para entender la muerte hay que entender la vida, entender por qué estamos aquí, entender que la muerte es el “fin del curso” para empezar otro mejor. Si lo que queremos es librarnos de la turbación de nuestra muerte o de la de los nuestros, debemos profundizar en el tema hasta darnos cuenta de que la muerte es una fiesta.

Personalmente me gustaría que en mi entierro se diera a los que asistan pasteles y bombones y se ponga música alegre tipo El carnaval de los animales de Saint Saens. Al fin y al cabo, si Dios quiere, me iré a un mundo donde no hace falta matar para vivir, donde no hay lucha ni competencia por nada, donde podré reunirme con todos los que amé a lo largo de existencias, donde para hacer lo que quiera no tendré el impedimento que supone mi cuerpo físico … y creo que el ir a un sitio así vale la pena que lo celebren quienes me quieran en la tierra, al fin y al cabo, la lástima ¡la sentiré yo por los que se quedan!

En cuanto a los seres amados resulta imposible humanamente hablando no sentir pena porque nos dejen, pero recuerde que esta pena es producto de nuestro egoísmo, de nuestro apego hacia ellos, de la misma manera que una madre está triste cuando sus hijos se van de colonias, aunque sabe que allí se lo pasarán muy bien. La madre sufrirá si no tiene a sus hijos en la medida que esté apegada a ellos. En realidad, no se llora por los muertos, se llora por nosotros que nos quedamos, temporalmente, sin su compañía.

En resumen: el problema no está en el deseo, sino en el apego que nos creamos de aquello que nuestros deseos nos dan. Siempre que en nuestra vida tengamos miedo a perder algo es signo de que hay un apego por medio.

Ahora bien nuestro solo deseo de vivir sin apegarnos a las cosas no resultará suficiente. Llevamos años, siglos, si lo consideramos desde el marco cultural en que nos desenvolvemos, apegándonos a los deseos y ahora no vamos a borrar de un plumazo todo eso. Tendremos que trabajarlo. Debemos darnos cuenta cuando en nuestra vida hay un apego y como luchar contra él. Debemos autoconfesarnos, no ya de nuestros actos sino de todo aquello que nos tiene atado de alguna manera. El trabajo es nuestro y debemos saber que esa lucha estará presente a lo largo de toda nuestra vida, pero hemos de tener ánimo, no desfallecer, pues eliminar los apegos supone vivir sin miedos y … ¿hay algo que pueda traer más Paz que el vivir sin miedos?

por Juan Pedro espiritualidadpractica.org


sábado, 7 de diciembre de 2024

Como vivir el momento de vivir despiertos. - Thich Nhat Hanh

En Estados Unidos tengo un amigo íntimo llamado Jim Forest. El invierno pasado vino a visitarme. Yo siempre friego los platos después de cenar, antes de sentarme a tomar un té con cualquier persona.

Una noche me pregunto Jim si podía fregar él, le dije: “Hazlo, pero si vas a fregar los platos debes saber cómo hacerlo”. Jim contestó: “Vamos, Thay, ¿crees que no sé cómo fregar los platos?”. Le respondí: “Hay

dos formas de fregar los platos. La primera es fregar para tener los platos limpios y la segunda es fregar los platos para fregar los platos”. Jim estaba encantado y dijo: “Elijo la segunda forma: fregar los platos para

fregar los platos”. Desde entonces Jim supo cómo había que fregar los platos, y le transferí la “responsabilidad” durante una semana. Después hizo una enorme propaganda acerca del fregar los platos para fregar los platos e incluso publicó la frase en varios periódicos. En casa lo mencionó tantas veces que un día Laura le dijo: “Si realmente te gusta tanto fregar los platos para fregar platos, hay un armario lleno de platos limpios en la cocina, ¿por qué no vas y los friegas?

Según el Sutra de la Atención Mental, mientras se friegan los platos uno debe estar solamente fregando los platos, lo cual quiere decir que mientras se hace eso uno debe estar completamente atento al hecho de que está fregando. A primera vista puede parecer un poco tonto: ¿Por qué poner tanta preocupación en algo tan simple? Pero ese es precisamente el asunto, Quang. El hecho de que yo esté aquí lavando las tazas es una realidad maravillosa. Estoy siendo totalmente yo mismo, siguiendo mi

respiración, consciente de mi presencia y presente de mis pensamientos y acciones. No hay forma de ser zarandeado estúpidamente de aquí para allá por las olas. La conciencia no puede ser dispersada como la

espuma en la cresta de las olas cuando se estrellan contra el acantilado.

Si mientras lavamos los platos, solamente estamos pensando en la taza de té que nos aguarda o en cualquier otra cosa que pertenezca al futuro, o nos estamos a apresurarnos a quitarnos los platos de encima como si fuera alguna molestia, entonces no estamos “fregando los platos para fregar los platos”, y lo que es más, no estamos vivos durante el tiempo en que tardamos en hacerlo. De hecho, somos completamente incapaces de apreciar el milagro de la vida mientras permanezcamos ante la pila. Sino

podemos fregar los platos, todas las oportunidades serán de que tampoco podremos disfrutar nuestra taza de té; mientras nos la bebemos estaremos pensando en otras cosas, apenas despiertos al hecho de la taza

de té que tenemos ante las manos. De ese modo estaremos absortos en el futuro y lo que significa realmente es que seremos incapaces de vivir un solo memento de nuestra vida.


jueves, 5 de diciembre de 2024

CITA CON LA VIDA, El arte de vivir en el presente - Thich Nhat Hanh (2)

En cierta ocasión oí palabras de Buda cuando residía en el monasterio de la arboleda de Jeta, en la ciudad de Sravasti. Llamó a todos los monjes y les dio estas enseñanzas.

—¡Bhikkus! —les dijo.

Y los bhikkus le respondieron:

—Aquí estamos, venerable señor.

Entonces el Binaventurado les dijo:

—Voy a enseñaron qué significa «Cómo conocer la mejor forma de vivir solo». Empezaré resumiendo la enseñanza y después os ofreceré una explicación más detallada. Os ruego, bhikkus, que me escuchéis atentamente.

—Te escuchamos, Bienaventurado.

El Buda les enseñó:

No persigáis el pasado.

Ni os perdáis en el futuro,

Porque el pasado ha dejado de existir

y el futuro está aún por llegar.

Al observar la vida tal como es

a cada momento,

el practicante mora

en la estabilidad y la libertad.

Hemos de ser diligentes hoy,

si lo dejamos para mañana será demasiado tarde.

La muerte llega sin avisar

¿cómo podríamos pactar con ella?

El sabio llama a aquel que sabe

vivir de manera consciente

noche y día

«el que conoce

la mejor forma de vivir solo».

—Bhikkus, ¿qué significa «perseguir el pasado»? Cuando alguien piensa en cómo era su cuerpo en el pasado, en qué sentía en el pasado, en las percepciones que tenía en el pasado, en cómo eran sus factores mentales en el pasado, y en cómo era su conciencia en el pasado; cuando piensa en todo eso y su mente se apega a esas cosas del pasado y se deja abrumar por ellas, esa persona está persiguiendo el pasado.

»Bhikkus, ¿qué significa “no perseguir el pasado”? Cuando alguien piensa en cómo era su cuerpo en el pasado, en que sentía en el pasado, en las percepciones que tenía en el pasado, en cómo eran sus factores mentales en el pasado, y en cómo era su conciencia en el pasado; cuando piensa en todo eso pero su mente no se deja esclavizar por esas cosas del pasado ni se apega a ellas, esa persona no está persiguiendo el pasado.

»Bhikkus, ¿qué significa “perderse en el futuro”? Cuando alguien piensa en cómo será su cuerpo en el futuro, en qué sentirá en el futuro, en qué percepciones tendrá en el futuro, en cómo serán sus factores mentales en el futuro, y en cómo será su conciencia en el futuro; cuando piensa en todo eso y su mente se preocupa por ello y sueña despierta en esas cosas del futuro, esa persona está perdiéndose en el futuro.

»Bhikkus, ¿qué significa “no perderse en el futuro”? Cuando alguien piensa en cómo será su cuerpo en el futuro, en qué sentirá en el futuro, en que percepciones tendrá en el futuro, en cómo serán sus factores mentales en el futuro, y en cómo será su conciencia en el futuro; cuando piensa en todo eso sin que su mente se preocupe por ello y sin que sueñe despierta en esas cosas del futuro, esa persona no está perdiéndose en el futuro.

»Bhikkus, ¿qué significa “dejarse arrastrar por el presente”? Cuando alguien no estudio ni aprende nada sobre el Despierto, o sobre las enseñanzas del amor y la comprensión, o sobre la comunidad que vive en armonía y con plena conciencia; cuando esa persona no sabe nada acerca de la existencia de los nobles maestros ni de sus enseñanzas y no practica enseñanzas y piensa: “Este cuerpo es el yo, yo soy este cuerpo. Estas sensaciones son el yo, yo soy estas sensaciones. Estas percepciones son el yo, yo soy estas percepciones. Estos factores mentales son el yo, yo soy estos factores mentales. Esta consciencia es el yo, yo soy esta conciencia”, entonces esa persona está dejándose arrastras por el presente.

»Bhikkus, ¿qué significa “no dejarse arrastrar por el presente? Cuando alguien estudia y aprende sobre el Despierto, sobre las enseñanzas del amor y la compresión, y sobre la comunidad que vive en armonía y con plena conciencia; cuando esa persona conoce la existencia de los nobles maestros y de sus enseñanzas, practica esas enseñanzas y no piensa: “Este cuerpo es el yo, yo soy este cuerpo. Estas sensaciones con el yo, yo soy estas sensaciones. Estas percepciones son el yo, yo soy estas percepciones. Estos factores mentales son el yo, yo soy estos factores mentales. Esta conciencia es el yo, yo soy esta conciencia”, entonces esa persona no está dejándose arrastrar por el presente.

»Bhikkus, os he presentado el resumen y la explicación detallada sobre cómo conocer la mejor forma de vivir solo.

Así habló el Buda, y los bhikkus estuvieron encantados de poner en práctica sus enseñanzas.

martes, 3 de diciembre de 2024

CITA CON LA VIDA, El arte de vivir en el presente - Thich Nhat Hanh (1)

En cierta ocasión oí estas palabras del Buda mientras permanecía en el monasterio de la arboleda de Jeta, en la ciudad de Sravasti. En aquella época había un monje llamado Thera (el veterano) que siempre prefería estar solo. Aprovechaba cualquier oportunidad que se le presentara para elogiar la práctica de vivir solo. Hacía su gira medicante en solitario y se sentaba en meditación en soledad.

Cierto día un grupo de bhikkus se acercaron al Buda y, tras ofrecerle sus respetos posternándose a sus pies, se apartaron a un lado, se sentaron a una cierta distancia de él y le dijeron:

—Bienaventurado, hay un monje veterano llamado Thera que sólo quiere estar solo. Siempre está elogiando la práctica de vivir en soledad. Va a las aldeas a mendigar comida solo, regresa a casa solo y se sienta en meditación solo.

El Buda respondió a los bhikkus:

—Id a lugar donde vive el monje Thera y decidle que deseo verle.

Los bhikkus le obedecieron. Cuando el monje Thera oyó el deseo del Buda, fue a verle sin tardanza, tras prosternarse a sus pies, se apartó a un lado y se sentó a una cierta distancia de él. El Bienaventurado preguntó al monje Thera:

—¿Es cierto que prefieres vivir solo, que elogias la vida en soledad, que vas a mendigar comida solo, que regresas a casa solo y te sientas a meditar solo?

El monje Thera le contestó:

—Es cierto, Bienaventurado.

El Buda preguntó al monje Thera:

—¿Cómo es tu vida en soledad?

El monje Thera le respondió:

—Vivo solo, nadie más está conmigo. Elogio la práctica de vivir en soledad. Voy a mendigar comida solo, regreso a casa solo y me siento a meditar solo. Eso es todo.

El Buda enseñó al monje lo siguiente:

—Es evidente que te gusta la práctica de vivir en soledad. Este hecho es innegable, pero desearía decirte que hay una forma maravillosa de vivir solo. Consiste en observar a fondo la vida para ver que el pasado ya no existe y que el futuro aún está por llegar, y en vivir serenamente el momento presente, libre de cualquier deseo. Cuando alguien vive de este modo, su corazón no alberga duda alguna. Abandona todas sus preocupaciones y arrepentimientos, todos los deseos que le atan, y rompe las cadenas que le impiden ser libre. A esto se le llama «la mejor forma de vivir solo». Es la forma más maravillosa que existe de vivir en soledad.

El Bienaventurado recitó a continuación la siguiente gatha:

Al observar la vida a fondo es posible ver claramente todo cuando existe.

Sin estar atado a nada es posible abandonar todos los deseos.

El resultado es una vida de paz y alegría.

Vivir en soledad es realmente esto.

Al oír las palabras de Buda, el monje Thera sintió una profunda dicha. Se prosternó respetuosamente ante el Buda y luego se fue.