martes, 30 de octubre de 2018

El Príncipe y su leal sirviente


En un magnifico reino vivía un hermoso e inquieto príncipe, quien era mimado y adorado por su Padre. El joven vivía rodeado de riquezas y cuidados, pero su corazón latía por ansias de nuevas emociones. Continuamente, subía a la torre del castillo y miraba el horizonte, soñando con grandes aventuras en tierras lejanas.
Un día decidió partir a conocer el mundo. Su Padre, que por, sobre todo, lo amaba, no se opuso, pero le exigió dos cosas: llevaría en su pecho una medalla, con el sello de su estirpe, símbolo de su promesa de regresar al Hogar; y debía partir acompañado de un leal sirviente quien lo cuidaría y ayudaría, cada vez que fuese necesario.
El príncipe vestido de sencillas ropas y con lo necesario para el viaje, partió feliz y emocionado a su gran aventura.
No llevaban rumbo fijo, sólo el deseo de conocer y experimentar los guiaba. La emoción del príncipe no podía ser mayor, hermosos paisajes y exóticos animales aparecían por doquier, deleitándolos a cada paso con algo nuevo.
Mientras caminaban a paso seguro y con ancha sonrisa dibujada en el rostro, el príncipe entonaba canciones con su hermosa voz angelical y el sirviente recogía frutos, con los cuales se alimentaban.
A medida que se alejaban del reino, poco a poco la comida comenzó a escasear, ya no había frutos que recoger, pero el sirviente sabía buscar raíces comestibles y cazar pequeños animales que les servían de alimento.
Una noche, cuando dormían plácidamente en torno a la hoguera que juntos habían encendido, un grupo de forajidos los asaltó quitándoles las pocas posesiones que tenían.
Malheridos y asustados, decidieron volver al Castillo, pero pronto se dieron cuenta que ya no recordaban el camino de regreso.
En las malas condiciones que se encontraban, vacilantes, intentaron llegar a algún lugar. El príncipe parecía no hacer nada útil, por lo cual el sirviente comenzó a andar cada día más malhumorado.
Luego de mucho deambular, llegaron a un hermoso valle con un pequeño poblado, el sirviente consiguió techo y alimento para ambos, a cambio de trabajo. Al poco tiempo, su esfuerzo y tesón fue premiado y pudo arrendar un pedazo de tierra y construir una pequeña vivienda.
El príncipe, enfermo de nostalgia por su Padre, de tanto en tanto le cantaba hermosas canciones con su voz de ángel, con la esperanza que el sirviente se decidiera a regresar,
pero su amigo estaba siempre tan ocupado que parecía no escucharlo.
El fiel sirviente, temeroso del castigo que el Rey pudiera darle por haber olvidado el camino de retorno y, muy orgulloso por sus logros, poco a poco comenzó a
transformarse en un pequeño tirano y desechó toda posibilidad de regresar. Cada vez que el príncipe le pedía que intentaran volver a casa, él decía que eso era imposible
y trataba de convencerlo que no serían bien recibidos por el Rey.
Habiendo ya pasado mucho tiempo desde su partida del castillo, un día en que estaban bañándose en un río, el príncipe perdió el equilibrio y fue arrastrado por las
tormentosas aguas, el fiel sirviente corrió por la orilla y saltó al agua para salvar a su amado.
Con mucho esfuerzo lograron salir, tosiendo y tiritando de miedo se abrazaron agradecidos de estar vivos.
Al incorporarse, del pecho del príncipe asomó resplandeciente, la olvidada medalla que el Rey le había regalado antes de partir. El príncipe lloró de nostalgia, recordó el amor de su Padre y la tibieza de su Hogar. Añoró las hermosas veladas en que cantaba con su voz de ángel, la suavidad de las finas ropas con que se cubría y, sobre todo,
recordó su promesa de regresar.
El sirviente intentó convencerlo de que no volvieran, le dijo que allí estaban bien, que él seguiría trabajando y cuidando que no les faltara nada. Incluso le prometió que escucharía sus cantos.
Pero el príncipe, que había recordado quien era y su promesa de volver, inició el retorno, sin escuchar los argumentos de su amigo. Al verlo tan decidido, el leal sirviente, presuroso abandonó todo y lo acompañó.
Poco a poco se dieron cuenta que disponían de muchas señales que mostraban el camino a casa. Apenas empezaron a andar, cuando comenzaron a cruzarse con
otros viajeros, quienes cariñosamente los alimentaban y les indicaban hacia dónde seguir.
La lealtad del sirviente pudo más que su orgullo y su absurdo temor al castigo. Caminó a la par de su amo, quien a medida que avanzaba, volvió a cantar como un ángel y a
recuperar su alegría y prestancia.
De pronto ante sus maravillados ojos, a lo lejos, en lo alto de una montaña, se perfiló la silueta del grandioso castillo…ambos sonrieron y se abrazaron emocionados…
¡por fin habían vuelto a CASA!

Conversaciones con mi Ser Superior – Jascha

viernes, 26 de octubre de 2018

Despertar


El despertar de conciencia es mucho más que una fecha, mucho más que un extraordinario evento anunciado con pompa. El despertar de conciencia es la mayor revolución que enfrentará el Ser Humano en su historia y la cambiará para siempre.
El despertar de conciencia es un proceso íntimo y personal, pero de tal magnitud que afecta todo el entorno de quienes lo transitan. Se cuela en las mentes de los seres humanos, sin que éstos incluso lo noten y va sutilmente derribando viejos paradigmas y cambiando las estructuras que gobiernan a la sociedad.
El despertar de conciencia no “ocurre”, sino que se hace ocurrir.
No requiere de preparación, ni pide requisitos, pero sí exige voluntad.
Querer despertar, es el único requisito que una mente dormida ha de cumplir para conseguirlo.
El despertar de conciencia te recuerda quién eres y te libera de ser la marioneta que has sido hasta ahora: un ser reactivo y temeroso, incapaz de escoger hasta lo que piensa.
Darte cuenta es el primer paso, la libertad el segundo, la creatividad manifiesta el tercero y la plenitud el cuarto y último.
Después de eso no hay pasos que dar, pues cuando te conviertes en un Ser Libre y Creador, entonces sólo te queda vivir en plenitud esa maravillosa creación, que eres tú mismo.

Conversaciones con mi Ser Superior - Jascha

miércoles, 24 de octubre de 2018

La Voz de tu Ser Superior


A ti que lees estas líneas, te reconozco como parte del grupo de humanos valientes que se atreven a reconocer su propia divinidad. Si estás aquí leyendo, es porque sabes que no has sido capaz de encontrar las respuestas que buscas e intuyes que esas respuestas están en tu interior.
Yo Soy quién eres, Yo Soy tu sabiduría interna siempre dispuesta a ayudarte y a complacerte, Yo Soy el Amor genuino del Creador hacia su creación.
Soy tu Ser Superior, Yo Soy quien has olvidado Ser, en mí puedes encontrar todo lo que buscas, tus penurias han terminado, tu soledad se ha acabado.
Hoy recuerdas mi Presencia, hoy comprendes que la Gloria ya habita en ti y no tienes que hacer nada para recuperarla.
Ha llegado el momento en que tu viaje se transforme en placer, regálame tus espinas que yo las transformaré en flores, regálame tus temores que yo los transformaré en confianza, regálame tu baja autoestima que yo la transformaré en certeza sobre quién eres, regálame tu olvido que yo lo transformaré en recuerdo.
Siempre he estado a tu lado y siempre lo estaré pues Soy quién eres y en ti me manifiesto.
Toma mi mano y apóyate en mí, no hay necesidad de que sigas luchando, entrégate a mí y descansa en mi regazo, una a una lavaré tus heridas, iluminaré cada rincón de tu vida y sonreiré a través de tu alma.
Yo Soy la Luz que habita en ti, Yo Soy quien has olvidado Ser, Yo Soy el poder Creador que te ha sido regalado, Yo Soy el manto que protege a quienes lo solicitan.
Reconoce mi presencia en tu interior, que yo te ayudaré a reconocerla en quienes te rodean y de ese divino reconocimiento, la magia de la creación te será develada.
Para comunicarte conmigo no necesitas forma ni modo, sólo necesitas hacerlo. Es tan simple como vivir, si quieres complicarlo y retrasarlo hazlo, esperaré hasta el día en que te decidas a hablarme y mientras, seguiré a tu lado sosteniendo tu mano.
Pero, si ya has decidido oírme, entonces escúchame y recibe mi abrazo, que es el abrazo que te das a ti mismo, reconociendo, por fin, que tú también eres Dios……

Conversaciones con mi Ser Superior - Jascha

lunes, 22 de octubre de 2018

A ti que tienes dudas


A ti que tienes dudas, a ti que no te animas a hablarme, a ti que cuando me hablas no consigues escuchar mi respuesta.
A ti que estás leyendo estas líneas y que te preguntas si algún día serás capaz de conversar conmigo.
Sí, a ti te hablo, para ti son estas palabras.
Reconocerte a ti mismo en tu verdadera dimensión, es el acto de humildad más grande que puedas realizar en tu vida, reconocer al Dios que habita en ti, es lo mismo que ser capaz de reconocer al Dios que habita en el otro, cuando bajas la guardia y escuchas mi palabra, todo lo que te rodea comienza a teñirse de tu propia divinidad.
Mi mensaje pasa por tu mente, no te esfuerces en intentar diferenciar si es tu mente la que te habla o soy yo quien lo hace, mi voz es tan clara y nítida que no tendrás dudas de donde proviene la respuesta que buscas. Mis palabras no requieren explicaciones ni justificaciones, tu alma las recibirá ansiosa y gustosa, pues se sentirá conmovida de darse cuenta de que jamás se alejó de casa.
A ti que quieres escucharme, pero no lo consigues dirijo estas palabras, estés donde estés cierra tus ojos, calma por un segundo tus expectativas y recibe el regalo que tengo para darte, mi regalo representa tu esencia que se manifiesta.
Recibe tu propia divinidad, como si regresara a ti, dale la bienvenida como si hubieses estado separado de ella por un largo tiempo, regocíjate pues los tiempos difíciles han
quedado atrás. Al hijo de Dios no hay nada que lo doblegue, el mundo completo se reordena adecuándose a tu majestuosidad, el velo de la ilusión se levanta y de pronto
me descubres en los ojos de los otros, especialmente en los de aquellos a quien antes le habías dado el poder de dañarte.
No temas reconocerte, muy por el contrario, teme a esa voz que te hace dudar, teme a esa voz que te induce a postergar nuestro encuentro y que te quiere hacer fracasar, tu peor enemigo eres tú mismo.
Estás asustado de reconocer quién eres, pues tanto te han dicho y te has dicho que tienes que hacer méritos para recibirme, tanto te has vanagloriado de lo alejado que estás de mí, que, ahora leyendo estas palabras, tu corazón salta de alegría al darse cuenta de que el velo ha caído.
YO estoy en ti y nada ni nadie podrá impedirlo, ni siquiera tú mismo.

Conversaciones con mi Ser Superior - Jascha




jueves, 18 de octubre de 2018

“El amor es el ala veloz que Dios ha dado al alma para que vuele hasta el cielo”. Miguel Ángel


¡VICTORIA! - Jeff Foster

No tienes que ser el mejor.
Sólo debes ser tú mismo.

Sólo debes ser real.
Y hablar desde el corazón.
Y saber que tienes el derecho
a ver lo que ves
y pensar lo que piensas,
y sentir lo que sientes,
y desear lo que deseas.

No tienes que ser un éxito
a los ojos del mundo
y no tienes que ser un experto.

Sólo tienes que ofrecer lo que ofreces,
respirar como respiras,
cometer errores y arruinarlo y
aprender a amar tus tropiezos y
decir lo incorrecto y parar
de preocuparte tanto acerca de
impresionar a nadie,
porque al final sólo
tú tienes que vivir contigo mismo,
y el gozo no es regalado si no encontrado en lo más profundo de tu ser, para que pueda haber gozo en las caídas y gozo en cometer errores y gozo en hacer el ridículo y gozo en olvidar el gozo y luego sostenerte a ti mismo mientras te desmoronas al suelo y lloras los antiguos sueños.

El gozo es cercanía
con aquel que amas:
Tú.

No tienes que ser el mejor.
No tienes que ganar.

Sólo tienes que recordar
esta intimidad con
el cielo, la cercanía de las
montañas y sentir el calor
del sol en tu rostro
y saber que estás vivo,
y que eres un éxito,
y victorioso,
sin tener que probar
ninguna maldita
cosa.

- Jeff Foster

martes, 16 de octubre de 2018

“El culpable que se arrepiente, aún no está perdido”. Demócrates


QUERIDA, ESTÁS NACIENDO - Jeff Foster

Cuando los pensamientos y sensaciones se sienten insoportables.
Cuando no puedes sostenerte en pie.
Cuando la esperanza muere.

Date cuenta, estás sostenida.
Por la Tierra.
Por las colinas y montañas, ríos y océanos.
Por la vastedad del Espacio.

Por una Presencia amorosa, suave
más cercana que el respirar,
más cerca que el amante más íntimo.

Incluso cuando no lo puedes soportar.
Incluso cuando alcanzas tus límites.
Incluso cuando tu fuerza falla
y no puedes encontrar una entrega.

La Tierra se ha entregado a ti.

Ya estás siendo sostenida.

En los brazos amorosos
del Presente.

Querida,
incluso cuando es insoportable,
ya estás naciendo.

- Jeff Foster

domingo, 14 de octubre de 2018

“El placer es un enemigo que debe volverse forzosamente nuestro señor o nuestro esclavo; no se disfruta si no se le vence” Eliphas Levi


EL VIAJE HACIA LA FELICIDAD Por Fernán Makaroff

Antes, había cosas que me ocurrían que no entendía, que juzgaba como negativas. Luego me di cuenta de que esas cosas negativas eran las que más me ayudaban a crecer, sanar y fortalecerme, además de que yo mismo las había atraído a mi vida para tal fin. Esto me permitió hacerme absolutamente responsable por todo lo que me sucedía. Una vez que comprendí esto, dejé de llamarlas "malas" y comencé a llamarlas "buenas". Por consecuencia y a partir de ese glorioso momento, pude ver que sólo cosas buenas me sucedían. Entonces, me liberé del miedo al futuro (ya que nada malo podía ocurrirme) y comencé a vivir en sintonía con el amor consciente. Comencé a vivir con una fe absoluta y ciega en la Existencia. También me di cuenta de que, si no existían cosas malas, tampoco podían existir los problemas. Entonces, me liberé de todos mis problemas instantáneamente. Comprendí que sólo eran juicios de mi mente. Este conocimiento profundo me permitió naturalmente y sin esfuerzo alguno, aceptarlo todo.

A partir de ese momento, mi vida se transformó en una constante bendición, simplemente por comprender que todo, absolutamente todo en este Universo, está creado para ayudarme y a mi favor. Comencé entonces a sentir que era terriblemente amado y protegido. Dejé de desear, dejé de pedir y de esperar. Solté y me entregué a lo desconocido. Comencé entonces a recibir, mucho más de lo que jamás hubiera imaginado.

Y finalmente, desperté. Pedí perdón por haber sido tan ingrato y no haber visto la magia de la Vida y al mismo tiempo me perdoné a mí mismo por ello. No más problemas, No más quejas. No más sufrimiento. No más deseos. No más resistencia. No más infelicidad. Sólo constante bendición, gratitud sin límites, amor incondicional y una paz que no es de este mundo; una paz del más allá. Esto sí es vivir. Esto es la Vida.