EL VIAJE
HACIA LA FELICIDAD Por Fernán
Makaroff
Antes,
había cosas que me ocurrían que no entendía, que juzgaba como negativas. Luego
me di cuenta de que esas cosas negativas eran las que más me ayudaban a crecer,
sanar y fortalecerme, además de que yo mismo las había atraído a mi vida para
tal fin. Esto me permitió hacerme absolutamente responsable por todo lo que me
sucedía. Una vez que comprendí esto, dejé de llamarlas "malas" y
comencé a llamarlas "buenas". Por consecuencia y a partir de ese
glorioso momento, pude ver que sólo cosas buenas me sucedían. Entonces, me
liberé del miedo al futuro (ya que nada malo podía ocurrirme) y comencé a vivir
en sintonía con el amor consciente. Comencé a vivir con una fe absoluta y ciega
en la Existencia. También me di cuenta de que, si no existían cosas malas,
tampoco podían existir los problemas. Entonces, me liberé de todos mis
problemas instantáneamente. Comprendí que sólo eran juicios de mi mente. Este
conocimiento profundo me permitió naturalmente y sin esfuerzo alguno, aceptarlo
todo.
A partir
de ese momento, mi vida se transformó en una constante bendición, simplemente
por comprender que todo, absolutamente todo en este Universo, está creado para
ayudarme y a mi favor. Comencé entonces a sentir que era terriblemente amado y
protegido. Dejé de desear, dejé de pedir y de esperar. Solté y me entregué a lo
desconocido. Comencé entonces a recibir, mucho más de lo que jamás hubiera
imaginado.
Y
finalmente, desperté. Pedí perdón por haber sido tan ingrato y no haber visto
la magia de la Vida y al mismo tiempo me perdoné a mí mismo por ello. No más
problemas, No más quejas. No más sufrimiento. No más deseos. No más
resistencia. No más infelicidad. Sólo constante bendición, gratitud sin
límites, amor incondicional y una paz que no es de este mundo; una paz del más
allá. Esto sí es vivir. Esto es la Vida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por participar y hacer más grande esta página.