viernes, 31 de julio de 2020

Pensamientos del corazón - LOUISE L. HAY


Me expreso positivamente
En general, si tenemos un accidente y resultamos heridos, eso quiere decir que en un nivel profundo nos sentimos culpables y tal vez necesitemos alguna clase de castigo. Podemos guardar muchísima hostilidad reprimida, y el sentimiento de que no tenemos el derecho de hacernos valer. Si somos nosotros quienes herimos a alguien, muchas veces se trata de la expresión de un enojo reprimido. Siempre sucede «algo más» en nuestro interior. Un accidente es algo más que un accidente.
Cuando tengas alguno, mírate por dentro para ver cómo estás, y después bendice con amor a las demás personas involucradas y libérate por completo de la experiencia.

Adondequiera que vayas y con quienquiera que te encuentres, allí hallarás a tu propio amor esperándote.


miércoles, 29 de julio de 2020

Cuentos Sufís - ALMUÉDANO


Había una vez un almuédano cuya voz era muy estridente. Tenía como tarea llamar a los fieles a la oración, pero, cada vez que empezaba a cantar, le decían:
"¡Por piedad! ¡Detente, pues tu canto no hace sino aumentar nuestras divergencias!"
Un día, un infiel llegó con unas vestiduras de seda, una vela y dulces, así como toda clase de presentes y pidió ver al almuédano.
"¡Su voz es tan hermosa, dijo, que proporciona descanso al espíritu!"
Los demás dijeron entonces:
"¿Cómo puede proporcionar descanso una voz semejante?"
El hombre respondió:
"Tengo una hija que es muy hermosa. Ahora bien, un día tuvo la tentación de abrazar la fe. Intenté disuadirla de ello, pero en vano. Esta pasión por la fe la poseía tan fuertemente que mi pena aumentaba de día en día. Nada logró hacerla cambiar de idea, salvo el canto del almuédano pues, al oírlo, mi hija exclamó: "¡Qué voz! ¡Mis oídos están aterrados! ¡En toda mi vida no he oído un canto peor!" Su hermana le dijo entonces que era la llamada a los fieles para la oración. Ella no quiso creerlo y se informó por todos lados. Cuando quedó
convencida de que era exacto, el amor por la fe se enfrió en su corazón. Mis temores se disiparon y recobré el sueño. ¡Encontré, pues, el descanso, gracias a esta voz y traigo estos regalos al almuédano como muestra de agradecimiento!"
Lo llevaron ante el almuédano y le dijo:
"¡Acepta estos regalos pues, gracias a ti, he encontrado el descanso! ¡Soy tu servidor!"
Así es como vuestra fe, llena de mentiras, es un obstáculo en el camino.
Sucede con todo eso como con aquellas dos mujeres que, al ver a dos asnos copular en un prado, se dijeron:
"¡Eso sí que es realmente virilidad! Si eso es amor, entonces ¡qué poca cosa son nuestros maridos!"

lunes, 27 de julio de 2020

Cuentos Sufís - EL FUEGO DEL AMOR

En la época de Beyazid Bestami, un musulmán exhortó un día a un infiel a que se convirtiera. Le dijo:
"¿Por qué no reunirte con el rebaño de los que logran su salvación descubriendo la luz del Islam?"
El otro respondió:
"Si es de la fe del sheij Beyazid de la que hablas, no tendré ciertamente fuerza para resistirme. Estoy lejos de la religión y de la fe, pero las respeto. Mi boca está cerrada con un sello, pero me adhiero secretamente a su fe. Si la fe de la que hablas es la vuestra, no tengo ningún deseo de compartirla. Pues cualquiera que es atraído por la fe pierde inevitablemente su interés por ella al veros. De vuestra fe sólo queda el nombre. Es como si llamaseis a la gente a buscar asilo en el desierto. En contacto con vosotros, el fuego del amor a la fe se apaga."

sábado, 25 de julio de 2020

Cuentos Sufís - PELOS


Había un predicador de gran elocuencia. Ni hombres ni mujeres se cansaban de escucharlo. Un día, un hombre llamado Diuhá con la cara velada, se mezcló con las mujeres. Alguien preguntó al predicador:
"¿Se anula el valor de las plegarias si se omite afeitarse el pubis?"
El predicador respondió:
"Si los pelos son demasiado largos, queda manchada la plegaria y vale más afeitarlo para que vuestras plegarias sean puras."
Una mujer preguntó entonces:
"¿Cuál es la longitud autorizada?
-Si los pelos sobrepasan la longitud de un grano de cebada, dijo el predicador, entonces hay que afeitarlos."
Entonces Diuhá se dirigió a su vecina y le dijo:
"¡Oh, hermana mía! ¿Quieres tener la amabilidad de poner la mano en mi pubis para verificar si mis pelos son demasiado largos y manchan así mis plegarias?"
Cuando la mujer hubo puesto su mano bajo su túnica, tocó su miembro y lanzó un gran grito:
"¡Mis palabras han tocado su corazón! dijo el predicador.
- ¡No! exclamó Diuhá, su corazón no ha sido tocado. Sólo sus manos. ¿Qué habría sido si le hubieses tocado el corazón?"
Los niños gritan para obtener nueces y uva. Pero, para el corazón, las nueces y la uva carecen de valor. Toda persona velada es como un niño. Si la nobleza de la virilidad residiera en los testículos o la barba, entonces más valdría buscarla en los machos cabríos. Ellos conducen a los carneros, pero es para llevarlos al matadero. Tienen mucho cuidado con su barba y proclaman con orgullo: "¡Yo soy el que conduce a los inocentes!"
¡Toma el camino de la fidelidad y no te ocupes de tus pelos!

jueves, 23 de julio de 2020

Cuentos Sufís - LEILA

Unos ignorantes dijeron un día a Mediún:
"¡Leila no es tan hermosa! En nuestra ciudad hay millares de mujeres que la superan en belleza y en refinamiento."
Mediún respondió:
"La apariencia es una cántara. La belleza es el vino. Dios me ofrece vino bajo esta apariencia. A vosotros os ofrece vinagre en la misma cántara para que abandonéis el amor de las apariencias. La mano de Dios dispensa el veneno y la miel en la misma cántara. La cántara es muy visible, pero, para los ciegos, el vino no existe."

domingo, 19 de julio de 2020

Cuentos Sufís - EL POBRE

Un pobre lleno de insolencia vio pasar un día a unos esclavos ricamente vestidos con trajes de seda y cinturones dorados. Alzó los ojos al cielo y dijo:
"¡Oh, Señor mío! ¡Esa gente está bien cuidada por su amo! De ese modo es como deberías obrar conmigo, que soy tu esclavo."
En efecto, este hombre llevaba el traje hecho jirones, tenía hambre y temblaba de frío. Ese estado era la razón de su insolencia. Era un íntimo de Dios y reconocía sus favores.
Si los cortesanos pueden permitirse ser insolentes con el sultán, no te creas autorizado para hacer lo mismo, pues tú no tienes la misma intimidad con el dueño. Deseas un cinturón dorado, pero Dios te ha dado algo mejor que eso: una cintura para recibir ese cinturón. Quieres una corona, pero ¿no te ha dado Dios una cabeza?
Ahora bien, un día sucedió que el propietario de los esclavos fue acusado por el sultán de una falta grave. Sus esclavos fueron encarcelados y torturados para que confesasen el lugar en que se encontraba el tesoro de su amo. Los maltrataron así durante un mes, pero, por fidelidad hacia su amo, ninguno de ellos reveló el secreto. Un buen día, el pobre del que hablábamos recibió en un sueño un mensaje que le decía:
"¡Tú puedes ir a aprender junto a esos esclavos cómo se comporta un verdadero servidor!"

viernes, 17 de julio de 2020

Cuentos Sufís - EL ÁRBOL FRUTAL


Un hombre había subido a un árbol frutal y sacudía sus ramas para hacer caer la fruta. Llegó de pronto el propietario y lo apostrofó:
"¿No te da vergüenza ante Dios?
- ¿Qué hay de vergonzoso?, replicó el hombre. Si un servidor de Dios come el fruto de los favores de Dios en el huerto de Dios, ¿en qué es reprensible?"
El propietario dijo entonces a sus servidores:
"¡Traed una cuerda para que reciba la respuesta que merece!"
Lo hizo atar a un árbol y después lo azotó en los muslos y la espalda. El hombre se puso a gritar:
"¡Deberías avergonzarte ante Dios de maltratar a un inocente como yo!"
Pero el propietario respondió:
"Si un servidor de Dios golpea con el bastón de Dios a otro servidor de Dios, ¿Qué mal ves en ello? El bastón le pertenece, tus muslos y tu espalda le pertenecen. En cuanto a mí, ¡yo no soy más que una herramienta en sus manos!"
Entonces dijo el ladrón:
"¡Me arrepiento! ¡Me arrepiento! Dices verdad: ¡La voluntad existe en mí!"