cuando
finalmente encaje
entre
mis semejantes, entre mis compañeros de trabajo, en la sociedad, cuando
finalmente,
la gente me entienda y apruebe lo que hago,
cuando
toda la gente de mi alrededor cambie,
cuando
haya creado una obra maestra que todo el mundo alabe,
cuando
tenga un cuerpo perfecto,
cuando
finalmente haya manifestado mi destino,
cuando
haya encontrado a mi alma gemela,
cuando
haya experimentado el pleno despertar;
cuando
gane una medalla de oro,
cuando
tenga un hijo,
cuando por fin encuentre lo que busco.
Buscamos completitud
en
el futuro porque, a cierto nivel, nos sentimos
incompletos en el
momento presente.
¿Quieres que te
comprendan en el futuro? Eso significa que, a cierto nivel, ahora te sientes
incomprendido. ¿Quieres alcanzar la iluminación en el futuro? Eso significa
que, a cierto nivel, ahora sientes que no estás iluminado. ¿Quieres encontrar amor
en el futuro? Eso significa que, a cierto nivel, ahora no te sientes querido. La
pregunta «¿qué buscas en el Futuro?» es idéntica a la
pregunta «¿de qué huyes ahora mismo?».
Es crucial que
entendamos que nuestra búsqueda de algo abstracto en el futuro—la iluminación,
riqueza, poder, éxito, amor— está siempre profundamente enraizada en
la resistencia que
oponemos al momento presente. La búsqueda de completitud futura
siempre tiene sus
raíces en una experiencia de incompletitud presente. Es en la
incompletitud del
momento presente donde empiezan todo nuestro sufrimiento y nuestra búsqueda; y
en una profunda aceptación del momento presente es donde pueden terminar.
A veces la gente
acude a mí y me pregunta cómo pueden iluminarse. Creen que estoy iluminado
(aunque yo nunca diría que lo esté) y que puedo enseñarles a ser como yo. Suelo
contestar simplemente: «Bueno, ¿qué significa para ti la palabra «iluminación»?
Cuando te ilumines, ¿en qué se diferenciará tu experiencia de la de este
momento?», y, en respuesta a mi pregunta,
suelen decir algo como: «Creo que, cuando esté iluminado, ya no tendré miedo.
Creo que la tristeza y el dolor desaparecerán. Creo que la iluminación se
llevará todo lo malo que hay en mí».
¿Te das cuenta? En
realidad, nadie quiere «iluminarse»; lo que desean es escapar de los
sentimientos presentes de
insatisfacción, tristeza, dolor, ira, frustración, aburrimiento, vacío, o de no
sentirse queridos o valorados. Lo único que quieren es poner fin a su
sufrimiento; pero, en vez de hacer frente a ese sufrimiento en este mismo
instante y de ver la integridad que hay en él, viven esperando a que un
acontecimiento o un estado futuros lleguen y
le pongan fin por ellos. Lo único que ansían es volver al hogar, que es lo que queremos
todos..., solo que, en su caso, están obcecados con la idea de que la iluminación será
su futuro hogar.
No queremos que
llegue el dolor, y sin embargo llega. No queremos que aparezca el miedo, y sin
embargo aparece. Debido a nuestro condicionamiento, no vemos que el dolor, el miedo, la tristeza, la ira y todos los demás tipos de sentimiento forman parte de la
completitud, forman parte de la integridad de la vida. Se nos ha condicionado a
considerar que ciertas áreas de nuestra experiencia son imperfecciones, contaminaciones,
aberraciones, impurezas, expresiones de incompletitud.
Dicho de otro modo, se nos ha instruido, adiestrado e incluso hecho un lavado
de cerebro para que veamos en ellas una auténtica amenaza para la vida en sí.
Creemos que esas áreas de nuestra experiencia están de algún modo en
contra de la vida..., que no merecen ocupar un lugar dentro de nosotros.
A la ira, el miedo, la tristeza, el malestar, el dolor no se les debería dejar
entrar.
Si el rechazo es
porque creo que no deberían existir en mí, porque no considero que
formen parte de la
integridad de la vida. Creo que son peligrosos para mi bienestar. Así que me
paso todo el tiempo escapando de ellos.

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