jueves, 13 de septiembre de 2018

LA RESISTENCIA QUE OPONEMOS AL MOMENTO PRESENTE - Jeff Foster - Parte 4


A veces, para encontrar la búsqueda en una situación, hace falta pararse, respirar hondo y mirar con lupa la experiencia presente. El hombre y yo empezamos a examinar su experiencia y, tras una investigación muy sencilla y sincera, pronto estuvo claro que era mucho lo que ocurría durante los breves momentos que tardaba en pasar, de pedir educadamente a sus hijos que se tranquilizaran a explotar lleno de ira.
Cuando veía a sus hijos chillar y vociferar, afloraban en él todo tipo de pensamientos y sentimientos inquietantes... sentimientos sobre su incompetencia como padre y su impotencia frente a la situación: «¿Qué me pasa? ¿Cómo es que no puedo controlarlos? Soy un hombre hecho y derecho... debería ser capaz de dominar la situación. Pero no puedo. Estoy fracasando como padre y como hombre». Aparecían sentimientos de intensa frustración, y luego de desesperación e indefensión absoluta, y aquellos sentimientos se apoderaban de él por completo. El hombre adulto empezaba a sentirse como un niño indefenso, y no como el padre fuerte y maduro que quería ver en sí mismo. Sentía como si su identidad entera se desmoronara, y le invadía una especie de pánico existencial. Era casi como si se enfrentara a su propia muerte física; de hecho, se enfrentaba a la muerte de su imagen personal de figura paterna fuerte y madura, a la muerte de quien pensaba que era, de quien pensaba que debía ser en aquel momento, de quien los demás pensaban que era. Se enfrentaba a la muerte de la imagen de sí mismo con la que había vivido, la imagen que había estado proyectando en el mundo. Y aquella confrontación la provocaba el simple hecho de que sus hijos fueran un poco escandalosos.
A causa de la indefensión, la impotencia y el pánico, sentía la necesidad irrefrenable de arremeter contra ellos. A causa de la debilidad, quería volver a sentirse fuerte. Había algo en él que no quería sentirse impotente e incapaz de consolar la situación..., ¡menos aún en presencia de sus hijos!

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