martes, 18 de septiembre de 2018

LA RESISTENCIA QUE OPONEMOS AL MOMENTO PRESENTE - Jeff Foster - Parte 5


Cuando te sientes totalmente impotente e incapaz de controlar el momento, empezar a gritar y hacer una demostración de poder pueden resultar un alivio, aunque solo temporal. Atacar a otro ser humano es una manera perfecta de distraerte de tus sentimientos profundamente perturbadores..., sentimientos que no quieres permitir que existan en ti. Normalmente, cuando más impotentes nos sentimos (y no somos capaces de percibir nuestra impotencia ni de admitir, ni admitir ante otros, que nos sentimos así) es cuando nos volvemos más irracionales, más violentos, y a veces acabamos haciendo daño a quienes más queremos. En vez de permitirnos sentir el daño que nos hace la situación, hacemos daño a otros; y luego les echamos la culpa, les decimos que se merecían lo que han recibido, que fueron ellos los que provocaron la explosión, que fueron ellos los que nos hicieron perder el control. Y finalmente, si hemos incorporado a nuestro saber conceptos de no dualidad, ¡les decimos que no tuvimos elección!
En determinado momento de su vida, este hombre aprendió —como la mayoría de nosotros— que ciertos sentimientos, como la indefensión y la impotencia, no están bien. No está bien ser incapaz de controlar el momento. No está bien ser débil.
Asociamos sentimientos como la indefensión, con la falta de seguridad, con el peligro,
con no sentirse querido o aceptado, y, en última instancia, con la muerte. Para mucha
gente, el sentimiento de indefensión es algo que se ha de evitar a toda costa. Mucho de
nuestro sufrimiento proviene de la profunda falta de aceptación de sentimientos de
indefensión, impotencia, debilidad, inseguridad e incertidumbre ante el momento.
Probablemente todo nuestro sufrimiento podría reducirse a:
Quiero controlar este momento, ¡pero no puedo!

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