viernes, 2 de noviembre de 2018

La Felicidad


La felicidad es para mí tan natural como para ti lo es respirar.
La felicidad consiste en recordar quién eres: manifestación divina en constante creación.
Para ser feliz no necesitas nada, por el contrario, la felicidad te lo da todo, pues para quien vibra en consonancia con su esencia todo es posible, nada le es negado al hijo de Dios que se reconoce a sí mismo como tal.
Paradojamente, cuando estás en estado de felicidad pareces no necesitar nada, no hay algo en este mundo que luzca brillante ante el resplandor de tu propia esencia.
¿Por qué te conformarías con piedras si puedes tener diamantes?
Búscame en tu interior, siente mi viva presencia, palpita con mi fulgor y entonces te preguntarás ¿qué es la infelicidad?
Has buscado la felicidad en cada rincón de tu vida, inventándote metas. Has gastado dinero, tiempo, relaciones, vida y sueños y ¿Qué has obtenido a cambio? Una lista de
insatisfacciones.
Cada vez que has conseguido alcanzar una meta ilusoria, ha sido tan corto el placer como corta es la satisfacción del drogadicto que recibe su dosis.
El placer es tan efímero, que no logra calmar tus intensas ansias de ser feliz. Cumplida una meta, el placer se agota tan rápido como rápido se despierta en ti la necesidad de otra meta. Entonces partes otra vez con tu desquiciado afán, de encontrar afuera lo que tienes adentro.
No hay nada que puedas hacer para ser feliz, pues la felicidad no se gana, se recupera.


Conversaciones con mi Ser Superior – Jascha

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por participar y hacer más grande esta página.