viernes, 2 de diciembre de 2022

Pensamientos de Marco Aurelio

¿Acaso te enfadas con alguien porque despide mal olor? ¿Te disgustas con otro porque exhala un aliento fétido? ¿Quizá puede impedirlo? La boca de uno será siempre lo mismo; el cuerpo de otro no puede cambiar; luego uno y otro no tienen más remedio que oler de ese modo. –Sin embargo –dirán algunos–, el hombre está dotado de razón y puede reconocer fácilmente lo que le hace ser culpable. ¡Muy bien! Por consiguiente, tú también te hallas dotado de razón; sírvete, pues, de ella para excitar la suya; enséñale su deber y adviértele su falta. Si te comprende le curarás, y no te incomodes. No hay que hacer el trágico ni la cortesana.

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