No te dejes arrastrar inconsideradamente por la imaginación, sino ayuda a tus semejantes a medida de tus fuerzas y según sus necesidades, aunque no se hallen privados del bienestar exterior. No te imagines por eso que esta privación sea una desgracia, término impropiamente empleado, no; y ten presente el ejemplo de aquel antiguo gobernador que, estando un día fuera de casa, reclamaba la peonza de su discípulo, aunque no ignoraba para qué sirve una peonza. Obra, pues, como él. Cuando declamas en la tribuna o en el foro, ¿olvidas, ¡oh, mortal!, lo que es la declamación? –No –dirás
tú–; pero esa gente vuelve loco a cualquiera. –¿Y es esto una razón para que seas tú loco como ellos? –Esto me ha sucedido más de una vez. Dondequiera que te encuentres abandonado, puedes ser un hombre feliz; entiendo por hombre feliz el que sabe procurarse una buena situación; y por buena situación, quiero decir buenos principios, nobles aspiraciones y actos ejemplares.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por participar y hacer más grande esta página.