domingo, 16 de diciembre de 2018

Sanación


¿Necesitas acaso, creación divina, ser sanado? ¡Claro que sí! Necesitas ser sanado de la absurda creencia que hay algo en ti que requiere ser sanado. Si recordaras que eres
una obra divina en magnifica expansión creativa, entonces dejarías de buscar ser sanado. Mientras no lo recuerdes, necesitas la sanación como un vano intento de cambiar lo que no requiere ser cambiado.
¿Tiene alguien el poder de sanar en ti lo que no requiere ser sanado? No alma mía, lo que hace el sanador es mostrarte tu potencial divino, te enfrenta a tu propia energía que es la Mía, que es la del Todo.
Sintiendo esa energía tan sólo por un lapso infinitesimal de tiempo, recuerdas quién eres. Al recordar quién eres, pones en marcha un sistema de ajuste hacia la energía del Todo.
¿Por qué un sanador tiene la facultad de ponerte en contacto con tu grandiosidad?, ¿Puede un sanador facilitar un proceso que despierte el contacto con tu divinidad? Sí, un sanador puede hacer eso. Simplemente, porque él cree que puede hacerlo, lo escogió y lo está creando y tú al visitarlo, escoges creer que él puede hacerlo por ti.
Tu cuerpo refleja tiempos inmemoriales de condicionamientos humanos, de creencias arraigadas en tus células, de programaciones limitantes que te aprisionan, eso
nada tiene que ver contigo, no eres Tú, es el resumen de muchos "tus", pero no es un índice de tu magnificencia.
Tienes la tendencia a pensar que tu cuerpo es un reflejo de tu divinidad. No, tu cuerpo es un resumen de las experiencias que tu divinidad encarnada ha tenido.
Cubre un diamante de todas las capas que se te ocurran, invierte mucho tiempo en ello, busca materiales de todos tipos, idea fórmulas ¿Quieres que te diga algo? No importa
cuánto te esmeres, el diamante seguirá siendo brillante y puro bajo todas esas capas.
Es natural que quieras sentirte a gusto en tu cuerpo, busca la sanación, cree firmemente en ella, poco a poco sentirás que tu fulgor comienza a revelarse ante tus ojos y ante los
de los demás.
Hagas lo que hagas, con enfermedad, con vejez, con dolor o con lo que escojas experimentar, sigues refulgiendo en tu interior, con tal intensidad, que nada puede opacar ni disminuir por un segundo el Amor que te tengo y nada puede entorpecer la manifestación de tu divinidad.
Eres libre de escoger cuánto demorar y el camino a tomar, pero no tu destino final.


Conversaciones con mi Ser Superior – Jascha

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