Si no te identificas con los pensamientos, las creencias,
ideologías, teorías filosóficas., que no dejan de ser más que diferentes
interpretaciones de la "realidad", adquieren un peso relativo,
permiten una flexibilidad mental que te aleja de los determinismos.
Cuando dejas de identificarte con los pensamientos, el ego (que
es una construcción mental) deja de dominarte. Es tan solo el papel que
representas, y que sabes que no eres tú realmente. Eres solo un actor y te
reconoces como tal.
Y detrás, oculto por las capas del ego, se encuentra un
espacio (consciencia) de quietud, donde uno se reconoce como parte de una
unidad que abarca la totalidad.

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