Una
vez, yendo por un camino, un carnero que era llevado al matadero escapó y se
escondió bajo las vestiduras de Rabí Yehuda, quien exclamó: Vete, fuiste creado
para esto.
Entonces
una voz sentenció desde los cielos:”-Ya que no tienes
compasión
de mis criaturas, tampoco la habrá para ti”. Y desde aquel día su cuerpo se
cubrió de llagas.
Cierto
día, su sirvienta estaba limpiando la casa y en un rincón encontró
la cría de una comadreja. La mujer ya estaba dispuesta a barrer
los hijuelos, cuando escuchó la voz de Rabí Yehuda que dijo:
-Pobrecitos-déjalos
estar-.
Entonces
se escuchó una voz de los cielos: -Tú tienes compasión de
mis
criaturas, por eso mereces tú mismo compasión”.
Y desde aquel
día se curó por completo

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por participar y hacer más grande esta página.