lunes, 27 de enero de 2020

Anécdotas del Talmud - CONSUELO


Cuando falleció el hijo de Rabí Iojanán ben Zakai, sus discípulosvinieron a consolarlo.
Primero entró Rabí Eliezer ben Horkenos quien le dijo: -Adán, elprimer hombre, tuvo un hijo que murió, y sin embargo se consoló ysiguió su vida familiar con Eva y así también tú tienes que consolarte.
- ¿No son suficientes mis desgracias -dijo Rabí Iojanan- que me recuerdas las de Adán?
Luego entró Rabí Ioshúa que les mencionó a Job y sus hijos e hijas
que fallecieron en un solo día y que, no obstante, se consoló.
Rabí Iojanan le dio la misma respuesta que a Rabí Eliezer.
Y así fueron pasando Rabí Iosi y Rabí Shimón que le recordaron
al Sumo Sacerdote Aarón que perdió dos hijos y al rey David que
perdió a su hijo Abshalóm.
Para todos la respuesta fue la misma.
Por último, entró Rabí Eliezer ben Azaria, quien se sentó y le pidió
permiso para contarle una parábola que pensaba era adecuada para esa circunstancia: -Un rey le dio a una persona de su entorno un objeto valioso para que se lo cuide y ese hombre lo cuidó con dedicación, pero siempre se lamentaba de que el rey no le retiraba el objeto, para liberarlo de tanta responsabilidad, tú también, maestro, tuviste un hijo brillante y se fue de este mundo íntegro, libre de pecado. Debes consolarte, por haber devuelto al Creador lo que te dio como un depósito valioso.
Muy conmovido, Rabí Iojanan exclamó:
-Bendito seas, Eliézer, me has consolado y reconfortado.

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