jueves, 29 de enero de 2026

ANIMALES, PRESAGIOS Y SIGNOS - Redfield James (2)

La Décima Revelación nos recuerda la dimensión espiritual de nuestro hábitat físico y la rica fuente de orientación de que disponemos si nos decidimos a abrir los ojos a ella. Andrews escribe: "El mundo animal tiene mucho para enseñarnos. Algunos animales son expertos en supervivencia y adaptación. En ocasiones podemos usar esas mismas habilidades. Algunos animales nunca se enferman de cáncer. ¿No sería maravilloso aprender sus secretos? Algunos son grandes alimentadores y protectores. Algunos tienen una gran fertilidad, y otros, una gran docilidad... El mundo animal nos muestra los potenciales que podemos desplegar... Cada animal es una puerta al mundo fenomenal del espíritu humano. Muchos, sin embargo, no se dan cuenta de que lo que piensan de los animales refleja la forma en que piensan de sí mismos".

Andrews nos insta a abrirnos al mundo natural estudiando a los animales, los árboles y las flores a cuya energía nos sintamos estrechamente asociados. Al ponernos en armonía con esta riqueza de vida nos conectamos directamente con los arquetipos vivos, cualidades esenciales que viven a través de nosotros. Afirma: "El animal se convierte en símbolo de una fuerza específica del ámbito espiritual invisible que se manifiesta en nuestra propia vida". Cada animal tiene una especialidad y un espíritu poderoso. Andrews y su mujer sienten una estrecha afinidad con el lobo. En las sociedades tradicionales, esta afinidad con un animal se denomina "tótem". El tótem se convierte en un guía para toda la vida y ayuda al individuo en los momentos de crisis, de pasaje o de sanación. En su libro, Andrews menciona una oportunidad en que, para un cumpleaños, habían ido a acampar a los bosques de Ontario y oyeron aullidos de lobos provenientes de distintas direcciones durante toda la noche, pese a que era poco habitual oír lobos en esa época del año. En otro viaje a los bosques, él y su mujer habían acampado varios días con la sensación de que en algún momento aparecería un lobo. "La gente visita el Superior año tras año sin ningún contacto con lobos, pero nosotros sentíamos que si el lobo era nuestro tótem debíamos tener fe e intentarlo. Cuando nos preparábamos para abandonar la zona, decepcionados, un bellísimo lobo salió de entre los árboles a unos diez metros de nosotros. Se volvió y nos observó, con sus ojos clavados en los nuestros durante lo que nos pareció una eternidad. Luego cruzó y nos siguió bajo las sombras de los árboles hasta desaparecer otra vez en los bosques, dejándonos emocionados y benditos".

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