Al analizar su sueño, observe qué decisiones tomó en él. Por ejemplo, una mujer recordó: "Soñé que me despertaba en una casa desconocida y me asusté. Me levanté para investigar y encontré la puerta de entrada abierta. Había un hombre en el hall. Yo estaba afuera y miraba hacia adentro; entonces, él salió hacia mi izquierda por una puerta del interior de la casa. Volví a entrar y ahora ya no estaba asustada. Di unas vueltas y la casa, de una sola planta, empezó a gustarme (normalmente, ese estilo no me gusta). En la habitación del fondo de la casa había una mujer joven... La vi y charlamos unos minutos... Pasamos al comedor. Entonces vi que el gato había traído un animal mordido, casi muerto, como una iguana o un dinosaurio mítico. A la mujer no le daba asco y se disponía a limpiar toda la suciedad. En lugar de hacer eso, empezó a hablarme de un nuevo descubrimiento arqueológico fabuloso de una antigua cultura, a unos pocos metros del patio trasero. Llegaron otras personas... y oí más detalles sobre la cultura antigua, cómo vivían. El tipo de viviendas parecía indicar que los habitantes tenían `mentes ingenieras"'. Mientras escucha la descripción de la escena del descubrimiento y mira las viviendas, la soñadora se da cuenta de que las personas que habían vivido mil años atrás eran las mismas que descubrían las ruinas... en sus vidas actuales. En el sueño, ella dice: "¡Pero esas personas eran nosotros!".
¿Cuál es la estructura implícita de este sueño? En primer lugar, sabemos que es un sueño colectivo porque su entorno es decididamente desconocido e inolvidable, es vívido e intenso y está lleno de una luz blanca. No hay referencias personales a la vida de la persona que sueña. Como elemento que prueba la naturaleza colectiva del sueño, aparece la frase "llegaron otras personas", que revela que otros, además de la persona que sueña, se interesarán en los descubrimientos del sueño.

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