jueves, 18 de octubre de 2018

“El amor es el ala veloz que Dios ha dado al alma para que vuele hasta el cielo”. Miguel Ángel


¡VICTORIA! - Jeff Foster

No tienes que ser el mejor.
Sólo debes ser tú mismo.

Sólo debes ser real.
Y hablar desde el corazón.
Y saber que tienes el derecho
a ver lo que ves
y pensar lo que piensas,
y sentir lo que sientes,
y desear lo que deseas.

No tienes que ser un éxito
a los ojos del mundo
y no tienes que ser un experto.

Sólo tienes que ofrecer lo que ofreces,
respirar como respiras,
cometer errores y arruinarlo y
aprender a amar tus tropiezos y
decir lo incorrecto y parar
de preocuparte tanto acerca de
impresionar a nadie,
porque al final sólo
tú tienes que vivir contigo mismo,
y el gozo no es regalado si no encontrado en lo más profundo de tu ser, para que pueda haber gozo en las caídas y gozo en cometer errores y gozo en hacer el ridículo y gozo en olvidar el gozo y luego sostenerte a ti mismo mientras te desmoronas al suelo y lloras los antiguos sueños.

El gozo es cercanía
con aquel que amas:
Tú.

No tienes que ser el mejor.
No tienes que ganar.

Sólo tienes que recordar
esta intimidad con
el cielo, la cercanía de las
montañas y sentir el calor
del sol en tu rostro
y saber que estás vivo,
y que eres un éxito,
y victorioso,
sin tener que probar
ninguna maldita
cosa.

- Jeff Foster

martes, 16 de octubre de 2018

“El culpable que se arrepiente, aún no está perdido”. Demócrates


QUERIDA, ESTÁS NACIENDO - Jeff Foster

Cuando los pensamientos y sensaciones se sienten insoportables.
Cuando no puedes sostenerte en pie.
Cuando la esperanza muere.

Date cuenta, estás sostenida.
Por la Tierra.
Por las colinas y montañas, ríos y océanos.
Por la vastedad del Espacio.

Por una Presencia amorosa, suave
más cercana que el respirar,
más cerca que el amante más íntimo.

Incluso cuando no lo puedes soportar.
Incluso cuando alcanzas tus límites.
Incluso cuando tu fuerza falla
y no puedes encontrar una entrega.

La Tierra se ha entregado a ti.

Ya estás siendo sostenida.

En los brazos amorosos
del Presente.

Querida,
incluso cuando es insoportable,
ya estás naciendo.

- Jeff Foster

domingo, 14 de octubre de 2018

“El placer es un enemigo que debe volverse forzosamente nuestro señor o nuestro esclavo; no se disfruta si no se le vence” Eliphas Levi


EL VIAJE HACIA LA FELICIDAD Por Fernán Makaroff

Antes, había cosas que me ocurrían que no entendía, que juzgaba como negativas. Luego me di cuenta de que esas cosas negativas eran las que más me ayudaban a crecer, sanar y fortalecerme, además de que yo mismo las había atraído a mi vida para tal fin. Esto me permitió hacerme absolutamente responsable por todo lo que me sucedía. Una vez que comprendí esto, dejé de llamarlas "malas" y comencé a llamarlas "buenas". Por consecuencia y a partir de ese glorioso momento, pude ver que sólo cosas buenas me sucedían. Entonces, me liberé del miedo al futuro (ya que nada malo podía ocurrirme) y comencé a vivir en sintonía con el amor consciente. Comencé a vivir con una fe absoluta y ciega en la Existencia. También me di cuenta de que, si no existían cosas malas, tampoco podían existir los problemas. Entonces, me liberé de todos mis problemas instantáneamente. Comprendí que sólo eran juicios de mi mente. Este conocimiento profundo me permitió naturalmente y sin esfuerzo alguno, aceptarlo todo.

A partir de ese momento, mi vida se transformó en una constante bendición, simplemente por comprender que todo, absolutamente todo en este Universo, está creado para ayudarme y a mi favor. Comencé entonces a sentir que era terriblemente amado y protegido. Dejé de desear, dejé de pedir y de esperar. Solté y me entregué a lo desconocido. Comencé entonces a recibir, mucho más de lo que jamás hubiera imaginado.

Y finalmente, desperté. Pedí perdón por haber sido tan ingrato y no haber visto la magia de la Vida y al mismo tiempo me perdoné a mí mismo por ello. No más problemas, No más quejas. No más sufrimiento. No más deseos. No más resistencia. No más infelicidad. Sólo constante bendición, gratitud sin límites, amor incondicional y una paz que no es de este mundo; una paz del más allá. Esto sí es vivir. Esto es la Vida.

martes, 9 de octubre de 2018

LA RESISTENCIA QUE OPONEMOS AL MOMENTO PRESENTE - Jeff Foster - Parte 12

Sí, es fácil creer que no buscas nada cuando todo te va bien, cuando tienes lo que quieres y la vida se porta bien contigo. Dices: «¡No necesito nada para completarme!
¡Estoy completo!». Pero entonces pierdes tu dinero, tus posesiones, la salud, a tu pareja, a tu gurú espiritual, la fama, el éxito, tu aspecto, los recuerdos de tu experiencia de iluminación; pierdes el objeto, la persona o la experiencia que pensabas que te
completaba..., y la consiguiente completitud, la consiguiente soledad, la profunda insatisfacción con la vida —todo lo que se suponía que tus «poderosos» objetos o personas habían hecho desaparecer— vuelve a aflorar. Ni el objeto, ni la persona, ni la experiencia pasajera tenían en realidad ningún poder..., al menos no el poder que tú realmente anhelabas: el poder de poner fin a la búsqueda, de una vez por todas.
Así es, normalmente no nos damos cuenta de que estamos buscando hasta que
experimentamos la pérdida; y la pérdida puede ser algo terrible..., o una auténtica
oportunidad de comprender que, para estar completos, nunca hemos necesitado lo que
creíamos necesitar.
¿Qué crees que necesitas para estar completo? ¿Qué tienes miedo de perder?
¿Qué, en caso de que lo perdieras, te haría estar incompleto?
La verdadera libertad no depende de ninguna fuente exterior. La verdadera libertad es ser libre de toda dependencia, es dejar de depender de las fuentes externas para que te completen. El cigarrillo, los encuentros sexuales, la afectuosa mirada de un gurú no pueden darte una libertad permanente. Solo cuando tu atención gire ciento ochenta
grados para contemplar las olas no deseadas de las que huyes, existe la posibilidad de quedescubras la libertad total y la paz en tu propia experiencia.

domingo, 7 de octubre de 2018

LA RESISTENCIA QUE OPONEMOS AL MOMENTO PRESENTE - Jeff Foster - Parte 11


Durante un rato, el dinero, el cigarrillo, el encuentro sexual, la experiencia espiritual parecen proporcionarnos alivio de este aprieto; el objeto externo o la persona parecen hacer que desaparezca la tristeza, la soledad, el miedo, y parecen darnos la completitud que anhelamos. Me aferró a cualquier cosa que crea que me proporciona integridad. Muchas enseñanzas espirituales hablan del apego, y ahora podemos entender por qué nos apegamos: cuando pensamos que esos objetos externos y esas personas nos están dando integridad, no podemos soltarnos de ellos, porque hacerlo significaría perder la integridad. Continuar enganchados a ellas puede llegar a ser una cuestión de vida o muerte. 
Más adelante, hablaré de cómo inconscientemente les otorgamos poder a esas personas y objetos de nuestro mundo que creemos que nos dan integridad, y, al hacerlo, perdemos nuestro poder y dejamos de confiar en nuestra experiencia. Por eso, el buscador siempre busca un gurú —algo o alguien que tiene poder sobre él—. El gurú adopta muchas formas distintas: puede ser un gurú espiritual (que parece tener el poder de la iluminación), un amante (que parece tener el poder del amor) o una botella de cerveza (que parece tener un misterioso poder de hacerte sentir mejor). El objeto o la persona teóricamente te quitan el malestar, durante un tiempo. Durante un tiempo muy breve, el peso del yo, el peso de la búsqueda desaparece, y sientes un alivio temporal del malestar, del dolor, del sufrimiento. Cuando estás cerca de tu amante o de tu maestro espiritual, cuando estás viendo jugar a tu equipo favorito, cuando estás inmerso en la intimidad del encuentro sexual, en la emoción de los deportes extremos o en las profundidades de la meditación, todo parece volver a estar bien. La búsqueda se relaja y, durante un rato, dejas de sentir el peso de ser una ola separada.
Pero he aquí el problema: cuando retiras el alcohol, el maestro espiritual, el amante o la actividad, el malestar reaparece, a veces multiplicado. Cuando te separas del objeto buscado —el objeto de la adicción, aquello que imaginabas que te estaba completando—, la búsqueda empieza de nuevo. Muchas veces, solo cuando pierdes lo que pensabas que te completaba te das cuenta de la búsqueda que borboteaba por debajo de ello; simplemente, no eras consciente de que estuvieras usando a tu «gurú» para que te completara. La búsqueda era inconsciente.


jueves, 4 de octubre de 2018

LA RESISTENCIA QUE OPONEMOS AL MOMENTO PRESENTE - Jeff Foster - Parte 10

Desde la perspectiva del océano, nada es un problema, en el más profundo sentido.  El dolor, la ira, la frustración... vienen y van en el océano, y no son, en sentido real, un problema. Pero como los seres humanos no nos damos cuenta de quiénes somos realmente, hacemos un problema de ellos. Decimos: «¡Esta ola no debería estar en el océano! Pone al océano en peligro..., pone en peligro lo que soy. Impide, en cierto modo, la completitud del océano, y, si pudiera librarme de ella, volvería a haber completitud».
Lo que hacemos, en esencia, es no permitir que una ola esté en el océano. ¡No permitimos que una ola, que ya es expresión perfecta de la vida, esté en la vida! Estamos tan profundamente condicionados a juzgar las olas, a dividirlas en buenas, malas, feas, hermosas, seguras, peligrosas, positivas o negativas que acabamos pasando por alto la completitud inherente a cada ola de experiencia: a cada pensamiento, sentimiento y sensación.
Nos erigimos en jueces de las olas y, básicamente, juzgamos que unas están bien y otras no están bien, así que permitimos que algunas existan en lo que somos y otras no. Y aquí es donde empieza eso a lo que llamamos resistencia. Muchos maestros espirituales hablan de la resistencia que oponemos al momento presente y de cómo esa resistencia se halla en la raíz de todo nuestro sufrimiento psicológico. Ahora podemos entender por qué nos resistimos a un pensamiento o sentimiento: le oponemos resistencia porque no vemos la completitud en él, porque, a cierto nivel, lo percibimos como una amenaza a lo que somos. Nos resistimos por miedo, porque no vemos la inseparabilidad e intimidad que hay entre lo que somos y lo que aparece en la experiencia presente. Así que, a cierto nivel, sentimos que lo que está ocurriendo no está bien, y nos retiramos para
evitarlo.
Ingeniamos maneras de hacerlo muy complicadas, pero, en esencia, lo que intentamos hacer es muy simple: libramos de las olas que no nos gustan. Deseamos tener el océano bajo control gestionando las olas, de modo que solo aparezcan aquellas que queremos que aparezcan. Todo el sufrimiento humano es una variación de este tema:intentar controlar las olas, intentar controlar la experiencia del momento presente para que se amolde a nuestras ideas y conceptos de cómo debería ser. Si quieres sufrir, ¡compara este momento con tu imagen de cómo debería ser!

martes, 2 de octubre de 2018

LA RESISTENCIA QUE OPONEMOS AL MOMENTO PRESENTE - Jeff Foster - Parte 9


Eres como las páginas en blanco que hay debajo de estas palabras. Estás detrás de cada palabra, siempre presente, siempre como telón de fondo; eres esencial para que las palabras se vean, pero rara vez percibido y menos aún apreciado.
Creo que es a esto a lo que apuntan en definitiva todas las enseñanzas religiosas y espirituales: al hecho de que hay algo —llámalo como quieras (pues no siendo una cosa, es en verdad innombrable)— aquí, justo en las profundidades de la experiencia presente, que no viene y va, que no puede romperse, pudrirse ni desintegrarse, ni siquiera en medio de la más extrema tristeza, dolor o miedo. Es un lugar que siempre está profundamente bien, incluso cuando todo en la superficie parece no estarlo. Y, dado que se encuentra más allá de los opuestos, más allá del mundo dualista del pensamiento, está asimismo más allá del ciclo de nacimiento y muerte. Nunca nació, y no puede morir. Es la completitud que la ola desesperada busca, pero nunca encontrará. Es el hogar.
Estamos tan ocupados intentando escapar del malestar y el dolor, y alcanzar la completitud en el futuro, que acabamos pasando por alto la incompletitud presente.
Estamos tan ocupados intentando volver a casa que pasamos por alto el hecho ineludible de que ya estamos en casa. Estamos tan ocupados intentando mantener una imagen de nosotros, intentando demostrarnos y demostrarle al mundo quiénes somos, que pasamos por alto que lo que somos es sencillamente el inconmensurable espacio abierto en el que todas las imágenes vienen y van. Estamos tan ocupados buscando que acabamos pasando por alto este espacio abierto que lo contiene todo, un espacio abierto que es en sí mismo el final de la búsqueda.
Eres eso que buscas, como los grandes maestros espirituales nos han dicho
siempre. Y no lo encontrarás en el futuro. Solo se puede encontrar en el ahora.
Decididos a gestionar las olas.