Vamos
directamente a la raíz:
Esto nunca
nos parece suficiente.
Lo
que está sucediendo ahora mismo en el momento presente –es decir, esto–,
nunca nos parece suficiente. De un millón de formas diferentes, nos pasamos la
vida buscando, anhelando y deseando otra cosa.
Buscando
algo más.
Buscando
algo distinto.
Buscando
algo diferente a lo que ahora ocurre.
Buscando
algo –en el futuro– que nos satisfaga, nos complete y nos salve.
Buscando
respuestas… nos asaeteamos a preguntas hasta volvernos locos.
Jamás
hemos sabido descansar aquí, jamás hemos sabido relajarnos completamente en lo
que está ocurriendo. Siempre hemos estado sometidos a impulsos que nos empujan
hacia un momento futuro en el que suponemos que las cosas irán mejor. Y, como
nuestra atención está tan atrapada en el futuro –como en su reflejo, el
pasado–, lo que ahora ocurre acaba reducido a un medio para alcanzar un fin, un
simple momento en una larga secuencia compuesta por muchos otros momentos. Y,
como nunca estamos contentos con esto, siempre estamos esperando un futuro mejor.
Eso
es, precisamente, lo que llamo búsqueda. Y, en este sentido, todos somos buscadores,
porque todos estamos buscando algo.
La
búsqueda se expresa de un millón de formas diferentes. En el llamado mundo material
tenemos la búsqueda de dinero, de felicidad, de estatus, de relaciones mejores
y más satisfactorias, de una sensación de identidad más fuerte. Más cosas que
nos hagan sentir más seguros. Es muy importante, en el mundo material, saber
quiénes
somos, hacer que nuestra vida funcione, cumplir con nuestro destino, alcanzar
nuestros objetivos y satisfacer nuestras ambiciones. En el mundo material, es
muy importante triunfar. La búsqueda se inicia, a fin de cuentas, para ser
alguien en el mundo. Queremos hacer algo con nuestra vida antes de morir.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por participar y hacer más grande esta página.