Yo
no soy ningún maestro. Yo no tengo nada de lo que tú carezcas. Yo no soy, en modo
alguno, especial. Eso es todo lo que quiero decir.
Si
tuviera que dar un nombre a lo que estamos haciendo, diría que estamos departiendo amablemente.
Estamos charlando, abierta y amablemente, de algo que sabemos muy bien, de algo
que conocemos íntimamente. En realidad, no podría decirte, sobre esto, nada que
tú ya no supieras.
De hecho, siempre lo has sabido. Yo sólo te lo
recuerdo.
Hay
quienes hablan del reconocimiento o de la resonancia que experimentan cuando leen
o escuchan palabras que brotan de la Claridad. Esa resonancia está más allá de nuestro
intelecto y de nuestra comprensión, y trasciende por completo nuestra mente
pensante.
De esa resonancia, precisamente, quiero hablar en este libro.
Siempre
es posible que, en medio de esa resonancia, resplandezca algo nuevo.
Todas
estas palabras apuntan, de hecho, a una iluminación que se encuentra más allá de
la comprensión y a un reconocimiento que trasciende el pensamiento. Todas esas palabras
apuntan, en suma, a una abertura a algo extraordinario –aunque simultáneamente
ordinario– que siempre quedará más allá de la comprensión de
nuestra mente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por participar y hacer más grande esta página.