sábado, 21 de diciembre de 2019

UNA AUSENCIA MUY PRESENTE - Jeff Foster (1)


Las palabras son simples olas en la superficie del inmenso Océano del Ser.
Las palabras interpretan, cantan y bailan su canción, para acabar sumergiéndose en la expansión infinita de la vitalidad.
Lee estas palabras y déjalas pasar.
Las palabras sólo pueden indicar. Son indicadores. Meras señales.
Las palabras no pueden rozar ni capturar la Vida. Quizás, sólo quizás, puedan apuntar hacia ella.
Quizás, sólo quizás, las palabras puedan transmitir algún que otro indicio del sabor o la fragancia de la vida.
Las palabras de los libros….
Apuntan a la Vida tal y como se despliega, a la evidente y simple presencia de todo, a las imágenes, olores y sonidos presentes, a la vitalidad que se halla detrás de todo, que todo lo mueve, que todo lo trasciende y que lo es todo.
Y, más allá incluso de eso:
A la ausencia de toda persona separada y sólida, a la inmensa abertura que, sin estar separada de nada, todo lo sostiene.
A la extraordinaria ausencia que, ocupando el centro mismo de la vida, acaba revelándose como la presencia más perfecta.
Ésta es la aparente paradoja que yace en el núcleo mismo de la creación:
Ausencia es presencia.
Vacuidad es forma.
La conciencia no está separada de sus contenidos.
Pero ¿qué es lo que queda cuando presencia y ausencia chocan e explosionan?
¿Qué es lo que queda cuando vacuidad y forma se funden y desaparecen?
¿Qué es lo que queda cuando el que ve se colapsa en lo visto y cuando sujeto y objeto se enamoran, enloquecen y se desvanecen en la nada?
¿Qué es lo que queda cuando todos los conceptos del mundo se revelan como meros conceptos, qué es lo que queda cuando los pensamientos recuperan su ritmo natural y la búsqueda improductiva de “la mente del mono”
llega a su fin?
¿Qué es lo que resplandece más allá del despertar, más allá de la iluminación, más allá de lo real y de lo irreal, más allá de la existencia y de la no-existencia, más allá de lo que es y de lo que no es,
más allá del yo y de no-yo, más allá de la dualidad y de la no-dualidad, más allá de la vida y de la muerte, más allá de todos los más allá?
¿Qué fue lo que te dio la vida?
¿Qué fue lo que hace ya eones, te sacó de ti para que pudieras conocerte, tocarte, degustarte, sentirte y verte?
¿Qué es lo que te sostiene, te ama y te abraza como una madre abraza a su bebé recién nacido?
¿Qué es lo que, desde el mismo comienzo, ha estado llamándote, para que volvieras a ti mismo?
Esto.
Sólo esto.
Siempre esto.
Continuamente esto.
Ahora voy a pedirte respetuosamente que olvides todo lo que sabes, todo lo que has aprendido, todo lo que has leído sobre el despertar espiritual, la no-dualidad, el advaita, la Unidad y la iluminación, y consideres una nueva posibilidad, la posibilidad de liberarte ahora mismo, en medio de esta vida aparentemente ordinaria. Considera, pues, la posibilidad de liberarte, ahora mismo, estés donde estés.
Y ahora comencemos de nuevo.

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