lunes, 15 de febrero de 2021

EL LIBRO DE LA SABIDURIA - Atisha


UNA ANTIGUA HISTORIA... Jesús, el hijo de María, se encontró en una ocasión con un anciano que vivía en las montañas al aire libre, sin cobijo del frío o del calor, y le preguntó que por qué no se había construido una casa.

—¡Ah, espíritu de Dios! —dijo el anciano—. Profetas antes de tu venida predijeron que yo viviría sólo setecientos años. No merece la pena el esfuerzo de asentarse.

La vida es un vagar, no es un hogar. La vida es la búsqueda del hogar, pero en sí misma no es el hogar. La vida es una exploración, una aventura. No está garantizado que vayas a tener éxito. El éxito es muy raro, porque la búsqueda es muy compleja y hay mil y una dificultades en el camino.

Deja que esta sea la primera comprensión sobre los sutras de hoy. Son sutras de gran valor. Cuando medites y te internes más y más en ellos, te sorprenderás: estos sutras son como océanos contenidos en gotas de rocío.

Mahoma dice: «Soy como un jinete que se cobija bajo un árbol y después sigue su camino.» Sí; esta vida es estancia para una noche, es un caravasar. No te asientes. Usa la oportunidad para llegar más y más alto, y mucho más alto; porque no hay límite para las alturas, para las profundidades. Pero siempre recuerda, no pienses que el estar aquí ya es suficiente: la vida es sólo una oportunidad... Con inmenso potencial e inmensas posibilidades.

Pero, si piensas que, puesto que has venido a la vida, ya has llegado, te equivocas absolutamente.

Jesús dice una y otra vez: «Este mundo es como un puente. No es un lugar para detenerse.» Úsalo como puente, puede llevarte hacia Dios. Cuando la vida se convierte en un puente hacia Dios, la vida es divina. Pero si no la usas como puente hacia Dios, se queda en algo mundano, espurio, ilusorio, imaginario, ficticio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por participar y hacer más grande esta página.