sábado, 9 de mayo de 2015

DE MIS LECTURAS - Continuación 2


Bendecir significa desear y querer incondicionalmente, totalmente y sin reserva alguna el bien ilimitado —para los demás y para los acontecimientos de la vida—, haciéndolo aflorar de las fuentes más profundas y más íntimas del propio ser. Esto significa venerar y considerar con total admiración lo que siempre es un don del Creador, sean cuales sean las apariencias. Quien se vea afectado por vuestra bendición es un ser privilegiado, consagrado, entero.
Bendecir significa invocar la protección divina sobre alguien o sobre algo, pensar en él con profundo reconocimiento, evocarlo con gratitud. Significa, además, llamar a la felicidad para que venga sobre él, dado que nosotros no somos nunca la fuente de la bendición, sino simplemente los testigos gozosos de la abundancia de la vida.
Bendecir significa reconocer una belleza omnipresente oculta a los ojos materiales. Es activar la ley universal de la atracción que, desde el fondo del universo, traerá a vuestra vida exactamente lo que necesitáis en el momento presente para crecer, avanzar y llenar la copa de vuestro gozo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por participar y hacer más grande esta página.