domingo, 17 de mayo de 2015

DE MIS LECTURAS - Continuación 5


Arnaud Desjardins, fundador del ashram de Hauteville (Francia), ha escrito un artículo con un título espléndido, «La vida nos ama, absolutamente, en cada instante», donde subraya que, en el fondo de nosotros mismos, somos ya aquello en lo que aspiramos a convertirnos. Sólo una falsa visión de nosotros mismos (y de los demás, desde luego) nos impide tomar conciencia de ello. Desjardins subraya que demasiado a menudo no hemos sido aceptados totalmente como niños, porque para responder a los deseos de nuestros padres (que proyectaban en nosotros la imagen de lo que ellos querían que fuésemos) deberíamos haber sido distintos de lo que éramos espontáneamente. Esto creó en nosotros una división y ese juicio negativo que con demasiada  frecuencia formulamos (a veces inconscientemente) sobre nosotros mismos. «Hay en nosotros una extraña exigencia —extraña desde el punto de vista de la sabiduría y de nuestro verdadero bien, pero perfectamente comprensible desde el punto de vista de la psicología una exigencia de ser distintos de lo que somos. Porque nos exigimos a nosotros mismos, y se nos exigió, cuando éramos niños, ser distintos de lo que éramos: un rechazo de nuestra verdad. ¿Y eso es un callejón sin salida!».

 Armand Desjardins dice que ha llegado a la conclusión de que el mensaje más importante que él puede hoy compartir es «que la Vida nos ama absolutamente. Es ella la que nos ha creado y la que nos anima. Nosotros somos una expresión de esa Vida sobreabundante. Dios nos ama incondicionalmente. Si una educación religiosa un tanto severa nos convenció de que aquí y ahora, en mi pecado, Dios no puede amarme, estamos en el mayor de los errores.
Dios nos ama, la Realidad nos ama, la Vida que nos anima nos ama»

 Bendecirse a sí mismo constituye un precioso instrumento para aprender a aceptarse y a amarse. Adopta una posición confortable, pero manteniéndote perfectamente alerta, asegurándote de que nadie va a molestarte y de que tienes suficiente tiempo por delante.
Piensa luego cuánto te ama la vida; piensa que existe una fuerza de amor infinito que te dirige y te ama incondicionalmente, hasta el punto de experimentar «éxtasis de alegría» por tu causa. Intenta sentirlo en el nivel del corazón, más que en el de la mente (se trata de cualquier cosa, menos de un proceso intelectual). Luego empieza a bendecirte —por tu perfecta salud y tu bondad, por tu capacidad de perdonar y de amar sin condiciones—, en una palabra, en todos los terrenos en los que quieres progresar. Para empezar, practícalo tranquilamente durante cinco o diez minutos cada día, y obtendrás frutos maravillosos, no sólo con respecto a ti mismo, sino también en tus relaciones con los demás.

 El amor inteligente a uno mismo, el auténtico respeto por uno mismo, es una de las necesidades más urgentes de nuestra sociedad actual. Es muy difícil bendecir a los demás desde el fondo del corazón si no nos amamos y nos bendecimos antes a nosotros mismos, porque ¿cómo vas a dar a los demás lo que te niegas a ti mismo?
Necesitamos aceptar en un nivel profundo a la persona maravillosa, bella, infinitamente digna de amor, que somos cada uno de nosotros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por participar y hacer más grande esta página.