Abandona
el alimento tóxico
Físico,
psicológico, espiritual. Deja que tu cuerpo fisiológico se purifique de todos
los venenos y toxinas, y deja que tu mente se libere de todo tipo de tonterías
y porquerías. Y deja que el alma se libere de la idea del yo. Cuando el alma se
libera de la idea del «yo» has llegado al estado interno llamado no-yo, anatta. Eso es libertad, eso es nirvana,
eso es iluminación. Has llegado a casa. Ahora ya no hay que ir a ninguna parte;
ahora puedes radicarte, descansar y relajarte. Ahora puedes disfrutar de la
alegría a raudales que la existencia rocía sobre ti.
Cuando se dejan
estos tres tipos de comida tóxica te vuelves vacío. Pero este vacío no es una
forma negativa de vacío. Estás vacío en el sentido de que todos los venenos,
todos los contenidos, se han ido. Pero estás lleno, lleno de algo que no puedes
nombrar, lleno de algo que los devotos llaman Dios.
Atisha no puede
usar esa palabra, Atisha no es un devoto, él es un bhakta. Atisha no puede usar ninguna palabra para designarlo, él
guarda completo silencio al respecto. Atisha dice: deja esto, deja eso, deja
aquello, y entonces lo que queda eres tú, el verdadero tú.
Y el segundo sutra
es realmente significativo.

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