lunes, 28 de octubre de 2019

Atisha (5)

No hagas chistes maliciosos
¿Qué es un chiste malicioso? Primero tendré que contaros tres de ellos para explicarlo. Y tres, porque es un número muy esotérico.
El primero:
Una insólita nave espacial desciende a la Tierra en medio de zumbidos, pitidos y chirridos. Dos extrañas criaturas salen flotando de ella y se posan en el suelo. Son una pareja de marcianos —los dos científicos— que están de visita exploratoria en nuestro planeta. Y deciden que la mejor manera de conocer la Tierra es comunicarse con alguno de sus habitantes. Así que comienzan a dar sus saltos en busca de candidatos. Entran en un edificio —de la forma misteriosa en que los marcianos hacen esas cosas— y eligen una pareja de recién casados: Everett y Gladys Sprinkle.
Naturalmente, Everett y Gladys están totalmente sorprendidos, pero se acomodan rápidamente a la situación. Los recién casados tienen una manera especial de adaptarse a las más asombrosas sorpresas.
Después de hablar un poco de esto y de aquello, la conversación gira hacia el tema de la reproducción.
El marciano asombra a los Sprinkle con la oferta de demostrar la manera que tienen de reproducirse en su planeta. Turbados, pero sin tener tiempo de protestar, los Sprinkle observan cómo el marciano agarra a la marciana y le pone en la frente los ocho dedos rechonchos de su única mano. El comienza a echar chispas, ella centellea y, de repente, aparece una abertura en el costado de la marciana... De ahí sale un bebé que comienza a dar saltitos por el cuarto de estar de Everett y Gladys.
Y ahora, naturalmente, el marciano pregunta que cómo es la reproducción en la Tierra. Los Sprinkle vacilan por unos instantes y finalmente deciden que sería muy difícil el describirlo. Así que, en interés de la cooperación interplanetaria, se quitan las ropas y ofrecen una demostración.
Los marcianos observan su ejecución cautivados. Y una vez que han terminado, la marciana pregunta:
—¿Cuándo vendrá el niño terráqueo?
Gladys, sacudiendo la cabeza, les cuenta que aún tardará nueve meses.
Los marcianos se quedan asombrados con la respuesta.
Y el extraterrestre pregunta:
—Pero si el niño no viene hasta dentro de nueve meses, ¿por qué estabais tan ilusionados tan sólo hace un instante?

El segundo:
Un hombre va al médico porque no se siente bien. Éste le hace las preguntas de rigor:
—¿Ha comido o bebido demasiado?
—No —dice el paciente.
—¡Bien!, ¿se ha estado usted acostando muy tarde últimamente?
—No —responde el paciente.
El médico piensa sobre el problema por un momento y finalmente dice:
—¿Y las relaciones sexuales?
—Raras... —musita el hombre con resignación.
—¡Aja! —dice el doctor— así que, ¡raras...! ¡Pues, amigo mío, tendrá usted que dejar esas perversiones si quiere mejorar!

Y el tercero:
Una mujer va al supermercado a comprar brécol. Se dirige al dependiente en el mostrador de las verduras y dice:
—Por favor, ¿tiene usted brécol?
El dependiente responde:
—No, señora. Hoy no me queda. Venga usted mañana.
Unas horas más tarde, la mujer vuelve de nuevo y le pregunta al mismo hombre:
—Por favor, ¿tiene usted brécol?
—Señora, ya le he dicho que hoy no tengo brécol.
La señora se va, pero vuelve un poco más tarde con la misma pregunta. El hombre ya estaba desesperado y le dice:
—Señora, voy a explicárselo con un juego gramatical: tomate tiene la palabra «toma» dentro, ¿correcto?
—¡Correcto! —dice la señora.
—Y plátano tiene la palabra «plata» dentro, ¿correcto?
—¡Correcto! —responde la señora.
—Ahora viene la pregunta interesante: ¿tiene la palabra «joder», brécol?
—¡No, joder, no tiene brécol! —responde ella con prontitud.
—¡Ésa es la verdad, señora! —dice el dependiente—. ¡Ahora repítalo hasta que usted misma se convenza!

No sé si son chistes maliciosos o no, pero una cosa es cierta, Atisha hubiera disfrutado con ellos.
De hecho, con «chistes maliciosos» Atisha quiere decir algo totalmente diferente. Él se refiere a: no digas nada contra nadie, no hagas daño a nadie cuando no esté presente, no hagas daño a nadie a sus espaldas.
La traducción no es exacta. El significado de Atisha completo es: no murmures sobre la gente con la intención deliberada de hacerles daño, porque eso no es un chiste, eso no es divertido, eso no tiene humor. Atisha no puede estar en contra del sentido del humor. Es imposible. Ningún hombre de su inteligencia y de su conciencia puede estar en contra del sentido del humor. De hecho, personas como Atisha son las que han aportado el mejor humor religioso al mundo. Atisha viene de la tradición de Gautama Buda, del mismo linaje de la gente del zen. Y el zen es la única religión que ha aceptado el humor como oración. No es posible, es absolutamente imposible que Atisha no tuviera sentido del humor.
Entonces, el sutra no puede ir de verdad en contra de los chistes. El sutra está en contra de herir a la gente. Lo que Atisha hace es ir profundo a la psicología del chiste, a la razón que subyace bajo el chiste. Es lo que Sigmund Freud hizo mil años más tarde. Sigmund Freud piensa que cuando haces un chiste acerca de alguien hay muchas posibilidades de que seas agresivo, de que sientas ira, de que —de una forma indirecta, simulando humor— lo que verdaderamente quieres hacer es ofender.
Pero eso no puede decidirlo ningún otro desde fuera; sólo tú puedes ser el juez.
Si hay una intención deliberada de ofender a alguien en tu mente, de hacer daño a alguien, si se trata de violencia disfrazada de humor, evítalo.
Pero si no es violencia, si es tan sólo puro sentido del humor, sentido de la diversión, sentido de no tomarse la vida en serio, de no tomarse la vida demasiado en serio, entonces no hay problema.
Si me encuentro algún día con Atisha le voy a enseñar unos cuantos chistes. Y tengo la impresión de que disfrutará con ellos.
Los chistes pueden ser tan sólo puro humor, sin que contengan violencia alguna. A veces desde la superficie uno puede pensar que hay algo de violencia, pero no se trata de lo que los otros piensen, la cuestión es cuál ha sido tu intención. Es una cuestión de intención. Puedes sonreír con la intención de ofender; entonces sonreír se convierte en pecado. Cualquier cosa puede convertirse en pecado si en lo profundo el deseo es de ejercer violencia. Y cualquier cosa puede convertirse en virtud si en lo profundo existe el deseo de crear más alegría en la vida, más risa.
Mi propia comprensión es que no hay nada más valioso que la risa. La risa es lo que más te acerca a la oración. De hecho, cuando eres total, lo único que queda en ti es la risa.
En cualquier otra cosa eres parcial; incluso en la relación sexual amorosa, eres parcial. Pero cuando una risa verdaderamente sincera te sale del vientre, todas las partes de tu ser —la fisiológica, la psicológica, la espiritual— vibran en un solo tono, todas vibran en armonía.
Por eso la risa relaja. Y la relajación es espiritual. La risa te trae a la tierra, te baja de tus estúpidas ideas de ser mejor que los demás. La risa te trae a la realidad tal y como es. El mundo es el juego de Dios, un chiste cósmico. Y a no ser que lo tomes como un chiste cósmico nunca serás capaz de entender el misterio último.
Estoy totalmente a favor de los chistes, estoy totalmente a favor de la risa.
A Atisha le han traducido mal. Lo que él quiere decir en realidad es: No seas violento, ni siquiera con las palabras. Incluso en las bromas, no seas violento, porque la violencia engendra más violencia, la ira trae más ira, y crea un círculo vicioso que no tiene fin.




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