I. La esposa
2 ¡Béseme con besos de su boca!
¡Son tus
amores mejores que el vino!,
3 ¡Qué exquisito el olor de tus perfumes; aroma que
se expande es tu nombre,por eso se
enamoran de ti las doncellas!
4 Llévame contigo, ¡corramos!,
¡introdúceme,
oh rey, en la alcoba;
disfrutemos
y gocemos juntos,
saboreemos
tus amores embriagadores!
¡Con razón de ti se enamoran!
1. La
expresión «Cantar de los cantares» es un superlativo relativo. Puede ser
traducida de otros modos: «El Cantar más bello, más sublime, sin rival...». Se
le atribuye a Salomón, sin que Salomón sea el autor del libro. El Cantar es un
conjunto de poemas, que pudieron circular de forma independiente, pero que,
recopilados en un libro, recibieron cierta unidad y adquirieron un dinamismo, o
trama, impuestos por el redactor. En la traducción y comentario prescindo de
las voces (él – ella – coro, que es la forma habitual de presentar el libro) y
me atengo a las posibles estrofas aisladas tras un análisis estructural del
libro.
I. La primera
canción es un epigrama, que exalta apasionadamente el amor físico: desde los
besos de la boca hasta el sabor de los «amores embriagadores»: el abrazo
amoroso. El interlocutor es el rey. La mujer se supone que es la reina. El
lugar para saborear la bebida del amor, el interior del palacio, la alcoba
real. El lenguaje es delicado y alusivo, carente del realismo y de la tosquedad
que leemos en otras páginas bíblicas (cfr. Ez 16; 26; 20; 23, por ejemplo).
Este epigrama, por lo demás, es un buen proemio del libro: presentación de la
mujer (en este caso la esposa) y del varón (que es el «rey»; la mujer sería la
reina), plantas y aromas, sabores y el sentido del gusto, movimiento y presura,
doncellas y enamoramiento... Toda esta temática se desarrollará a lo largo del Cantar.

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