jueves, 17 de octubre de 2019

El Cantar de los Cantares


I. La esposa
2 ¡Béseme con besos de su boca!
¡Son tus amores mejores que el vino!,
3 ¡Qué exquisito el olor de tus perfumes; aroma que se expande es tu nombre,por eso se enamoran de ti las doncellas!
4 Llévame contigo, ¡corramos!,
¡introdúceme, oh rey, en la alcoba;
disfrutemos y gocemos juntos,
saboreemos tus amores embriagadores!
¡Con razón de ti se enamoran!

1. La expresión «Cantar de los cantares» es un superlativo relativo. Puede ser traducida de otros modos: «El Cantar más bello, más sublime, sin rival...». Se le atribuye a Salomón, sin que Salomón sea el autor del libro. El Cantar es un conjunto de poemas, que pudieron circular de forma independiente, pero que, recopilados en un libro, recibieron cierta unidad y adquirieron un dinamismo, o trama, impuestos por el redactor. En la traducción y comentario prescindo de las voces (él – ella – coro, que es la forma habitual de presentar el libro) y me atengo a las posibles estrofas aisladas tras un análisis estructural del libro.  

I. La primera canción es un epigrama, que exalta apasionadamente el amor físico: desde los besos de la boca hasta el sabor de los «amores embriagadores»: el abrazo amoroso. El interlocutor es el rey. La mujer se supone que es la reina. El lugar para saborear la bebida del amor, el interior del palacio, la alcoba real. El lenguaje es delicado y alusivo, carente del realismo y de la tosquedad que leemos en otras páginas bíblicas (cfr. Ez 16; 26; 20; 23, por ejemplo). Este epigrama, por lo demás, es un buen proemio del libro: presentación de la mujer (en este caso la esposa) y del varón (que es el «rey»; la mujer sería la reina), plantas y aromas, sabores y el sentido del gusto, movimiento y presura, doncellas y enamoramiento... Toda esta temática se desarrollará a lo largo del Cantar.

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