domingo, 13 de octubre de 2019

El Cantar de los Cantares


III. El pastor inaccesible
7 Dime, amado mío, dónde pastoreas,
dónde recuestas tu rebaño al mediodía,
para que no vaya como una prostituta
tras los rebaños de tus compañeros.
8 Si no lo sabes por ti misma,
la más bella de las mujeres,
sigue las huellas del rebaño,
y lleva a pastar tus cabritillas
junto a las chozas de los pastores.

III. El tercer epigrama está estructurado sobre una pregunta y una respuesta. Los personajes son ahora una pastora y un pastor. La mujer que habla en este epigrama no quiere continuar siendo una prostituta, no una mujer «errante», como se traduce habitualmente. No sabemos quién responde, puede ser la misma que pregunta: ¿por qué encapricharse sólo de uno si la belleza de la muchacha cautiva a tantos otros pastores? Sea quien sea el que responde, la mujer (ahora pastora) ha de renunciar al pastor inaccesible y ha de seguir las huellas de los pastores.
Se la condena a continuar ejerciendo su oficio.

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