III. El pastor inaccesible
7 Dime, amado mío, dónde pastoreas,
dónde recuestas
tu rebaño al mediodía,
para que
no vaya como una prostituta
tras los
rebaños de tus compañeros.
8 Si no lo sabes por ti misma,
la más
bella de las mujeres,
sigue las
huellas del rebaño,
y lleva a
pastar tus cabritillas
junto a las chozas de los
pastores.
III. El tercer
epigrama está estructurado sobre una pregunta y una respuesta. Los personajes
son ahora una pastora y un pastor. La mujer que habla en este epigrama no
quiere continuar siendo una prostituta, no una mujer «errante», como se traduce
habitualmente. No sabemos quién responde, puede ser la misma que pregunta: ¿por
qué encapricharse sólo de uno si la belleza de la muchacha cautiva a tantos
otros pastores? Sea quien sea el que responde, la mujer (ahora pastora) ha de
renunciar al pastor inaccesible y ha de seguir las huellas de los pastores.
Se la condena a continuar ejerciendo su oficio.

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