En una reunión de vecinos, los Rabinos se sentaron
en la primera fila.
Rabí Najum ben Itzjak llegó unos minutos más tarde y
se sentó en la última fi la. Uno de los Rabinos lo vio y lo invitó
a que se sentara al lado de ellos, puesto que una persona como él no debería
sentarse allí.
Rabí Najum respondió:
-Agradezco la invitación, sería un honor estar con
ustedes, pero estoy contento con este lugar. Después de todo ¿no nos han
enseñado que no es el lugar el que proporciona honores a la persona, sino la persona
quien honra al lugar?
De esta manera, Rabí Najum ratificaba lo que
requería: la humildad es la que afirma la grandeza.

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