HAY una idea bastante común en las enseñanzas espirituales, con la que comulgan algunos científicos y filósofos, y es la idea de que el mundo existe solo en nuestras mentes o en nuestros cerebros, de que el mundo es pura imaginación nuestra o, peor aún, de que es un simple error de percepción. Pero ¿alguna vez forma esto parte de tu experiencia directa de la vida? ¿Percibes el mundo como si estuviera dentro de algo, de algo llamado mente? ¿Dónde se encuentra, con exactitud, esa mente dentro de la cual se supone que está el mundo? ¿Y de quién es esa mente? ¿Mía? ¿Qué es «mía» en la experiencia directa?
Cuando miro de manera nueva, ahora mismo, lo que vuelvo a encontrar es que aparecen pensamientos, aparecen olores, aparecen sonidos, aparecen sentimientos — todos en el espacio abierto que soy—, pero no hay ninguna prueba de que lo hagan dentro de algo diferente llamado mente. No encuentro ninguna prueba de que algo llamado mente esté produciendo todo lo que se piensa, se ve, se huele, se oye o se siente.
No encuentro ninguna prueba de que
estas olas de experiencia provengan de una mente ni de alguna otra cosa o
lugar. Solo puedo decir que no encuentro algo como la mente — fuera del
pensamiento que surge en el presente—. El pensamiento dice: «Hay una mente separada»,
pero no es más que un pensamiento que aparece. De niño, aprendí que «tengo» una
mente. Pero ¿es verdad?
Lo único que encuentro cada vez que miro es la experiencia presente. No encuentro ni pasado ni futuro, sino ahora, y si acaso encuentro pasado y futuro, se trata de recuerdos e ideas que aparecen ahora. Todo es ahora.
Y lo que encuentro ahora es que la
experiencia no está ni dentro ni fuera de mí.
Sencillamente, aquí no encuentro ni
dentro ni fuera; lo único que hay es intimidad total con todo lo que aparece.
La experiencia no está contenida dentro de nada, ni encuentro ninguna prueba de
que esté fuera de nada.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por participar y hacer más grande esta página.