
Cada día me brinda la oportunidad de la reconciliación.
Quizás me haya desconectado de otros o sienta el dolor de la
falta de perdón por conflictos pasados. Más recuerdo que las personas en mi
vida reflejan aspectos de mi conciencia. Una manera de reconciliarme con ellos
es reconociendo y aceptando cada parte de mí.
Me perdono incondicionalmente, ya sea
que haya herido a otros o a mí mismo. Hago enmiendas cuando es necesario, y
acepto nuevamente el gozo y la plenitud. Reconozco que como parte de nuestra
experiencia humana puede que cometamos errores.
Al practicar el perdón y la compasión, desarrollo la capacidad para dejar ir. Con cada reconciliación, me siento renovado y feliz.
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