miércoles, 11 de octubre de 2017

“TODO CUANTO NECESITAS ESTÁ EN TI” - Fun Chang (2)

El emperador se rascó la cabeza y afirmó: -Estoy más confundido que antes... –Ven conmigo hacia el estanque y siéntate en esta piedra, dijo el Sabio.
El Sabio agitó el agua con la mano y eso fue como si millares de campanillas tintinearan a su alrededor...
En el estanque apareció una imagen. –Voy a conducirte muy atrás en el tiempo, manifestó el Sabio, antes de la época de tu padre, antes de la del padre de tu padre, y del padre del padre de tu padre, para darte no una visión completa y global, sino una visión panorámica, una perspectiva de lo que son el hombre, los planetas, los minerales, las plantas y los animales.
Entonces aparecieron en la superficie del estanque imágenes de una civilización increíble: había objetos que volaban por los aires, hombres que se desplazaban en vehículos que no estaban tirados por caballos, estructuras gigantescas de metal que navegaban a través de los mares. Los hombres y mujeres viajaban muy rápidamente, sus hábitos eran totalmente diferentes a los que el emperador había conocido.
–Esta civilización existió antes de la que conoces ahora, dijo el Sabio; miremos un poco atrás en el tiempo.
La pantalla pareció agrandarse y el emperador vio centenares de millares de personas repartidas por todo el planeta; contempló civilizaciones al lado de las cuales la suya hacía pensar en la vida de los hombres de las cavernas...
Después percibió un grupo de hombres y mujeres que se reunían; hablaban unos con otros, intercambiaban ideas sobre la naturaleza de su energía personal, expresando la belleza, el calor, el poder y la consciencia que poseían.
Pronto atrajeron hacia ellos a otras personas deseosas de descubrir en ellos mismos esa misma autocomprensión y esa misma libertad para poder vivir en el mundo sin ser del mundo.
Una noche, esos hombres y mujeres condujeron a las personas que estaban con ellos a lugares escogidos. De pronto se produjeron relámpagos y truenos y la superficie de la tierra se metamorfoseó en unos instantes: olas de varios kilómetros de altura barrieron regiones enteras, temblores de tierra sepultaron ciudades a kilómetros de profundidad, la tierra y el agua enterraron estas civilizaciones; inmensos territorios desaparecieron y aparecieron nuevas tierras.
El emperador observaba fascinado. Vio que los supervivientes eran fuertes y valientes; aprendían a ver y a comprender lo que eran verdaderamente gracias a los que les guiaban. La capacidad de vivir en armonía consigo mismos y con los elementos de la naturaleza estaba muy desarrollada.
Los árboles, las plantas, y las flores habían desaparecido... las semillas germinaban... necesitarían años para crecer.
De esta forma, se desarrollaron pequeños grupos de en diversas partes del mundo. Poco a poco fueron naciendo niños.
Pronto comenzaron a preguntar: "¿De dónde venimos?, ¿Adónde vamos?".
Cuando sus padres intentaron contarles lo que habían conocido, sus hijos no pudieron creerles. ¿Cómo iban a poder comprender sin imágenes ni objetos de la época precedente, cómo explicarles, cómo hacerles comprender?
Algunos jóvenes se marcharon para formar nuevas sociedades en otros lugares.
Pronto murieron los supervivientes de la civilización precedente.
Las imágenes de la superficie del estanque se volvieron borrosas y luego desaparecieron.
El Sabio dijo al emperador: -Los que sobreviven deben ir más allá.
–No comprendo, dijo el emperador.
–Has visto que esos hombres eran sabios porque estaban guiados por el interior y condujeron a los supervivientes para comenzar un nuevo ciclo.

Estos sabios son, de alguna forma, el alimento, la energía, el combustible de cada ciclo. Para que cada ciclo se cumpla, se necesita una aportación de energía. El hombre nace incapaz de alimentarse y muere de la misma manera.

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