El
despertar no es el final del compromiso con la vida...; es solo el principio. Paradójicamente,
cuando comprendemos lo perfecta que es la vida, cómo todo sucede exactamente
cómo ha de suceder, nos sentimos más libres que nunca de salir al mundo y cambiar
las cosas para mejor. Al ver lo perfecto que es alguien exactamente como es,
eres más libre que nunca de ayudarle a ver con claridad lo que a sus ojos es
imperfección. Tu acción ya no proviene del supuesto básico de que esa
persona es una entidad defectuosa que es necesario reparar; ves que ya es un
ser íntegro y, desde las profundidades de esa comprensión, le señalas el camino
de vuelta a su integridad inherente. Enraizado
en la integridad,
eres libre de participar plenamente en la danza de la separación aparente.
Cuando
ya no intentas arreglar la vida, quizá puedas serle de gran ayuda a la
vida.
Cuando ya no intentas arreglar a los demás, quizá puedas ser para ellos una
gran bendición. Tal vez la verdadera sanación se produce cuando dejas de
interferir.
Posiblemente
lo que la vida necesite más que ninguna otra cosa sean personas que
ya no ven problemas, sino que ven la inseparabilidad de sí mismos y el mundo, y
que se implican plenamente en el mundo desde ese lugar de la más profunda aceptación.
La más profunda aceptación de las cosas tal como son y el compromiso valiente
con la vida son uno, por muy paradójico que le suene a la mente racional.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por participar y hacer más grande esta página.